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De
La Congregación Para El Culto Divino y para la Disciplina
de Los Sacramentos Sobre las celebraciones del Camino
Neocatecumenal.
La
Congregación para el Culto Divino y para la Disciplina de los
Sacramentos ha recibido muchas consultas, incluso de parte de los
obispos sobre la celebración de la Eucaristía en los grupos del llamado
"Camino Neocatecumenal". A este respecto, y sin prejuzgar intervenciones
posteriores, este dicasterio declara lo siguiente:
1) Las celebraciones de grupos particulares reunidos para una formación
específica que les es propia están previstas en las Instrucciones
eucharisticum mysterium, del 25 de mayo núms.27 y 30 (AAS 59.1967,
556-557) y Actio pastoralis del 15 de mayo de 1969 (AAS 61, 1969
806-811).
2) La Congregación permite que de entre las adaptaciones previstas por
la Instrucción Actio pastoralis en los núms.6-11, los grupos de dicho
"camino" puedan recibir la comunión bajo las dos especies, siempre con
pan ácimo, y trasladar "ad experimentum" el rito de la paz después de la
plegaria universal.
3) El Ordinario del lugar deberá ser informado habitualmente o "ad casum",
del lugar y del tiempo en el que se desarrollen esas celebraciones:
estas no se podrán hacer sin su autorización.
Con ocasión de esta declaración, la Congregación reafirma lo que se dice
en las Instrucciones antes mencionadas, y de modo especial la
recomendación siguiente:
"Se exhorta vivamente a los Pastores de almas a que consideren y
profundicen el valor espiritual y formativo de estas celebraciones.
Estas
alcanzan su finalidad sólo si llevan a los participantes a una
conciencia
mayor del misterio cristiano, al incremento del culto divino, a la
inserción en el conjunto de la comunidad eclesial, y al ejercicio
fecundo del apostolado y de la caridad hacia los hermanos" (Actio
pastoralis)
Desde
la Sede de la Congregación para el Culto Divino y para la Disciplina de
los Sacramentos, 19 de diciembre de 1988
EDUARDO
Card. MARTINEZ SOMALO
Prefetto
+
VIRGILIO NOÈ
Arciv. tit. di Voncaria
Secretario.
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DISPOSICIONES ESTABLECIDAS EN LOS
ESTATUTOS “AD EXPERIMENTUM”
DEL CAMINO NEOCATECUMENAL, APROBADOS EL 29 Junio de 2002.
por el Pontificio Consejo para Laicos.
En Relación a la Eucaristía.
SECCIÓN 2. “Liturgia”
Art. 13
[Eucaristía]
§ 1. La Eucaristía es esencial al
Neocatecumenado, en cuanto catecumenado postbautismal, vivido en pequeña
comunidad.
La Eucaristía, en efecto, completa la
iniciación cristiana.
§ 2. Los neocatecúmenos celebran la
Eucaristía en la pequeña comunidad para ser iniciados gradualmente a la
plena, consciente y activa participación en los divinos misterios,
también
según el ejemplo de Cristo, que en la multiplicación de los panes hizo
sentarse a los hombres «en grupos de cincuenta» (Lc 9,14). Esta
costumbre, consolidada en la praxis de más de treinta años del Camino,
es fecunda en frutos.
§ 3. En consideración también «a
específicas exigencias formativas y pastorales, teniendo en cuenta el
bien de personas o de grupos, y especialmente los frutos que de ello
pueden derivar para toda la comunidad cristiana», la pequeña comunidad neocatecumenal,
con la autorización del Obispo
diocesano, celebra la Eucaristía dominical,
abierta también a otros fieles, después de las primeras vísperas.
§ 4. Cada celebración de la Eucaristía
la prepara, cuando es posible bajo la guía del presbítero, un grupo de
la comunidad neocatecumenal, por turno, que prepara breves moniciones a
las lecturas, escoge los cantos, provee el pan, el vino, las flores, y
cuida el decoro y la dignidad de los signos litúrgicos.
EXTRAÍDO DEL TEXTO DEL ESTATUTO.
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INTERVENCIÓN DE KIKO ARGÚELLO
EN EL SINODO DE LA EUCARISTÍA. 12 de Octubre de 2005.
Francisco
José GÓMEZ ARGÜELLO WIRTZ, Iniciador del Camino Neocatecumenal (ESPAÑA)
No puedo hacer más que dar testimonio delante de toda esta asamblea de
lo que el Señor está obrando. Tengo presente todavía el reciente
encuentro de Colonia, donde el Camino ha llevado más de 100.000 jóvenes
y donde, como fruto de las Jornadas Mundiales de la Juventud con el Papa
Benedicto XVI, en el encuentro vocacional que hicimos el día después,
miles de jóvenes se han levantado para entrar en un Seminario y tantas
otras chicas para la vida contemplativa y de adoración.
¿Cómo
ha sido posible este evento? Lo ha dicho el Papa en Colonia:
“Formad comunidades basadas en la Fe, que recorran un itinerario hacia
Cristo, en comunión con el Papa y con los Obispos”
Es impresionante pensar que detrás de cada uno de estos jóvenes hay una
pequeña comunidad en la parroquia, con la que están recorriendo un
camino de iniciación cristiana en la que la Eucaristía, celebrada en la
propia comunidad, es fundamental para madurar su fe y su vocación.
Muchos
de estos jóvenes provienen de familias reconstruidas y tantos otros eran
alejados de la Iglesia. Han visto los signos de la fe en comunidades
vivas. Han recibido el anuncio del Kerygma en las catequesis y han
iniciado un catecumenado postbautismal
de
redescubrimiento del Bautismo, en cuyo centro está la Vigilia Pascual
que canta y realiza el misterio de nuestra salvación.
Dado
que la Eucaristía, Pascua de la semana, alimenta la vida cristiana,
debemos preguntarnos hoy: ¿Qué es la vida cristiana? ¿Qué anuncia la
Iglesia? Que Dios ha enviado a su Hijo al mundo para hacer pasar la
humanidad de este mundo al Cielo, de la esclavitud a la libertad, de la
muerte a la vida. ¡Cristo ha resucitado, proclama la Iglesia! Cristo ha
vencido la muerte y vive resucitado en los cristianos. ¿Cómo podemos
llevar al mundo esta noticia? Dice San Pablo: “Llevando siempre en
nuestro cuerpo el morir de Jesús para que se manifieste en nuestro
cuerpo que está Resucitado, de modo que cuando nosotros morimos el mundo
recibe la vida” (2 Cor. 4, 10.12)
He aquí el dinamismo de la Pascua que alimenta nuestra fe: Necesitamos
que Cristo se nos de en la Eucaristía, su morir por nosotros en el pan
partido, en su sangre derramada, para poder mostrar su resurrección, su
vida inmortal al mundo.
KIKO ARGÜELLO
12 de octubre de
2005 - Ciudad del Vaticano
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INTERVENCIÓN
DE S. Em.
R. Mons. Zbigniew KIERNIKOWSKI, Obispo de Siedlce (POLONIA)
EN EL SINODO DE LOS OBISPOS SOBRE LA EUCARISTÍA. 12 de Ocubre de 2005.
1. Los signos litúrgicos y el peligro de abusos: uno espectro muy amplio
La liturgia se cumple a través del lenguaje de los signos (IL 58) aunque
es la obra de Dios (IL 42). No hay signo más elocuente que el hecho de
partir el pan -cuerpo de Cristo- y dividirlo para comunicar en la
realidad. Cuando en la liturgia se hace bien este gesto - naturalmente
tras una adecuada catequesis - habla directamente a quien participa en
ella de un modo actual y actualizador.
Se notan varios abusos en la celebración eucarística, especialmente
cuando falta o no es suficiente el respeto hacia la Eucaristía. Pero
planteo una pregunta: ¿no constituye acaso un abuso cada error en el
lenguaje de los signos, cuando se quita a los participantes en la
Eucaristía la posibilidad de que el Misterio penetre en su vida,
rompiendo el yugo del hombre viejo? ¿No es aún más evidente esto cuando
no se da el cáliz para beber de él?
Dado que he vivido la experiencia del camino neocatecumenal - desde el
principio al fin - puedo dar testimonio de que la celebración que se
hace poniendo atención en la Palabra y en los signos, especialmente la
fracción del Pan y la participación del Cáliz, hace milagros. He visto a
muchas personas reconciliarse con su historia, la reunificación de los
matrimonios en crisis, muchos cónyuges abiertos a la vida para formar
familias numerosas, muchos jóvenes que han vuelto a encontrar la
orientación en la vida según el Evangelio y muchas vocaciones a la vida
consagrada y al sacerdocio. El común denominador de todo esto es la
participación en el misterio de la Palabra y del Sacramento celebrado
con abundancia de signos.
2. Algunas propuestas
1. Propongo que se asegure la posibilidad de usar plenamente los signos,
con el fin de que la liturgia pueda cumplir su carácter y su valor
formativo y constitutivo para la vida cristiana.
2. Hay que prestar más atención a la catequesis formativa, en la que no
habría que explicar sólo didácticamente los signos, sino que habría que
introducir a los fieles o catecúmenos al misterio a través de la
mistagogia.
3. Tener cuidado de que no haya abusos, ni en el sentido de la falta de
respeto y de distracciones de las que se habla a menudo, como tampoco en
el sentido restrictivo, es decir, de descuidar o ignorar lo que expresa
la dinámica de la Eucaristía. Especialmente observo:
- Es bueno acentuar el carácter y el valor del sacrificio en la
Eucaristía, pero es malo -y es un abuso, en el sentido de falta- que se
infravalore y no se haga presente el aspecto del banquete que comunica y
pone en comunión, es decir, crea el Cuerpo.
- Es bueno subrayar el aspecto de la presencia real, pero es malo -y es
un abuso de omisión- cuando a causa del respeto -quizás malentendido a
veces-, no se usan los signos como, por ejemplo, la materia del pan que
debería tener aspecto de alimento (ut cibus appareat IGMR 321) y no se
concede beber el cáliz cuando esto es posible (y es recomendable por
dilucidiorem signi sacramentalis formam - IGMR 14, 281).
- Es bueno valorar el momento de la consagración, pero es malo -y es
también un abuso- que falte una buena expresión de la doxología que a
veces en las celebraciones incluso pasa casi inadvertida; como también
la respuesta de la asamblea, es decir, la aclamación “Amén”.
- Es igualmente malo -y es también un abuso- que no se prepare y no se
haga bien una parte tan esencial de la Eucaristía como es la liturgia de
la Palabra.
- Además, es seguramente malo, desde el punto de vista pastoral y
eclesial, no valorar el papel de la asamblea, especialmente en la
Eucaristía dominical, y es únicamente el sacerdote quien “dice la misa”
- como si hiciera un servicio a un grupo o incluso a alguna persona
según las intenciones privadas pagadas previamente.
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II Disposición de la Congregación
para el Culto Divino y
para Disciplina de los Sacramentos
Sobre las celebraciones del Camino Neocatecumenal.
(Misiva enviada a Kiko Argüello, Carmen Hernández y P. Mario Pezzi)
Ciudad
del Vaticano, 1 de diciembre de 2005
Señor Kiko Argüello,
señora Carmen Hernández
y reverendísimo padre Mario Pezzi:
Como resultado del diálogo llevado a cabo con esta Congregación para el
Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos sobre la celebración de
la santísima Eucaristía en las comunidades del Camino Neocatecumenal, en
línea con las orientaciones que se desprendieron en el pasado encuentro
con ustedes el pasado 11 de noviembre, les comunico la decisión del
Santo Padre.
En la celebración de la santa misa, el Camino Neocatecumenal aceptará y
seguirá los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia, sin omitir ni
añadir nada. Además, sobre algunos elementos se subrayan las
indicaciones y precisiones que siguen a continuación:
1. El domingo es el «Dies Domini», como ha querido ilustrar el siervo de
Dios, el Papa Juan Pablo II, en la carta apostólica sobre el Día del
Señor. Por eso el Camino Neocatecumenal debe dialogar con el obispo
diocesano para que se refleje también en el contexto de las
celebraciones litúrgicas el testimonio de la integración en la parroquia
de las comunidades del Camino Neocatecumenal. Al menos un domingo al mes
las comunidades del Camino Neocatecumenal deben por tanto participar de
la santa misa junto con la comunidad parroquial.
2. Sobre las eventuales moniciones previas a las lecturas deben ser
breves. Es además fundamental atenerse a lo dispuesto en la «Institutio
Generalis Missalis Romani» (nn. 105 e 128) y en los «Praenotanda» del «Ordo
Lectionum Missae» (nn. 15, 19, 38, 42).
3. La homilía, por su importancia y naturaleza, queda reservada al
sacerdote o al diácono (Cf. Código de Derecho Canónico., can. 767 § 1).
Sobre las intervenciones ocasionales de testimonio por parte de los
fieles laicos, sirvan los espacios y modos indicados en la instrucción
interdicasterial «Ecclesiae de Mysterio», aprobada de manera específica
por el Papa Juan Pablo II y publicada el 15 de agosto de 1997. En tal
documento, en el artículo 3, §§ 2 e 3, se lee:
§ 2 - «Es lícita la propuesta de una breve explicación que favorezca la
mayor comprensión de la liturgia que es celebrada, y también,
excepcionalmente, cualquier eventual testimonio siempre adecuado a las
normas litúrgicas y ofrecido con ocasión de la liturgia eucarística
celebrada en jornadas particulares (jornada del seminario, o del
enfermo…etc.) si es considerado objetivamente conveniente, como
ilustrativa de la homilía regularmente pronunciada por el sacerdote
celebrante. Esta explicación y testimonios no deben asumir
características tales que puedan confundirlos con la homilía».
§3 - «La posibilidad del 'diálogo' en la homilía (cfr. «Directorium de
Missis cum Pueris», n. 48) puede ser, en alguna ocasión, utilizada por
el ministro celebrante como medio expositivo, con el que no se delega a
otros el deber de la predicación».
Debe tenerse en cuenta además de forma atenta todo lo expuesto en la
Instrucción «Redemptionis Sacramentum», n. 74.
4. Sobre el intercambio de la paz, se concede que el Camino
Neocatecumenal pueda continuar con la excepción ya concedida, hasta una
ulterior disposición.
5. Sobre el modo de recibir la Santa Comunión, se da al Camino
Neocatecumenal un tiempo de transición (no más de dos años) para pasar
del modo actual de recibir la Santa Comunión en sus comunidades
(sentados, alrededor de una mesa preparada en el centro de la Iglesia en
lugar del altar dedicado en el presbiterio) al modo normal para toda la
Iglesia de recibir la Santa Comunión. Esto significa que el Camino
Neocatecumenal debe caminar hacia el modo previsto en los libros
litúrgicos para la distribución del Cuerpo y de la Sangre de Cristo.
6. El Camino Neocatecumenal debe utilizar también las otras plegarias
eucarísticas contenidas en el Misal, y no únicamente la plegaria
eucarística II.
En definitiva, el Camino Neocatecumenal, en la celebración de la santa
misa, debe seguir los libros litúrgicos aprobados, teniendo presente
todo lo expuesto en los números 1, 2, 3, 4, 5 y 6.
Agradeciendo al Señor los frutos y bienes otorgados a la Iglesia gracias
a las múltiples actividades del Camino Neocatecumenal, aprovecho la
ocasión para ofrecer distintos saludos.
+ Francis Card. Arinze Prefecto
Congregatio de Cultu Divino et Disciplina Sacramentorum
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Artículo de Camineo. Info sobre
las propuestas del Sinodo de Obispos sobre la Eucaristía y las
Celebraciones en el Camino Neocatecumenal. 27 de Octubre de
2005.
(CAMINEO.INFO)
- El primer Sínodo de Obispos finalizó hace una
semana con el objetivo cumplido. Resolver y tratar un tema
esencial en la Iglesia: La Eucaristía. Después
de las intervenciones de los Padres Sinodales y demás
representantes se ha elaborado un escrito con treinta
proposiciones que recogen a modo de resumen el resultado del
Sínodo.
Por la importancia que tiene para las
comunidades neocatecumenales, y para que no
pase inadvertido, hemos seleccionado los puntos en los que se
ratifica la labor del Neocatecumenado como esencial para la
Iglesia y comentamos la idoneidad del mismo para hacer frente al
secularismo de la sociedad y la falta de una liturgia viva y
eficaz en la mayor parte de celebraciones dominicales.
En la proposición 3 se recuerda que la
Eucaristía, tal y como se explica en las Catequesis de inicio
del Camino Neocatecumenal, tiene una importante connotación
Pascual, puesto que la misma deriva de la tradición hebrea de la
fiesta del Pésaj, en la que el pueblo judío celebra la salida de
la esclavitud de Egipto y el paso por el Mar rojo. “Al
instituir la Eucaristía –recuerda el Sínodo-
, Jesús creó una novedad radical: cumplió en sí
mismo la nueva y eterna alianza. Jesús
inscribe, en el contexto de la cena ritual judía, que concentra
en el memorial el acontecimiento pasado de la liberación de
Egipto, su importancia presente y la promesa futura, su entrega
total. El
verdadero Cordero inmolado se sacrificó de una vez por todas en
el misterio pascual y es capaz de liberar para siempre al hombre
del pecado y de las tinieblas de la muerte.
El Señor mismo nos ofreció los elementos esenciales del culto
nuevo”
En
la celebración de la Eucaristía, Jesús, sustancialmente
presente, nos introduce mediante su Espíritu en la pascua:
pasamos de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad,
de la tristeza a la alegría. La celebración de la Eucaristía
refuerza en nosotros este dinamismo pascual y consolida nuestra
identidad. La Eucaristía, como misterio pascual es prenda de la
gloria futura y de ella nace ya la transformación escatológica
del mundo. Celebrando la Eucaristía, anticipamos esta alegría en
la gran comunión de los santos.
En la
proposición 7 se hace una clara referencia a la necesidad de
unir el sacramento eucarístico con el de la Reconciliación.
Práctica perdida prácticamente en la Iglesia, el Neocatecumenado
recupera de forma gradual, mediante celebraciones penitenciales
comunitarias ante los tiempos litúrgicos más importantes
(adviento, Cuaresma, Pascua…) este sacramento fundamental para
la maduración de la fe en el cristiano. No se puede acceder a la
comunión sin estar en gracia. Esta premisa, olvidada por
numerosos cristianos, es cultivada en las comunidades a fin de
que puedan experimentar seguidamente en la Eucaristía el paso
de la muerte a la vida. El Sínodo por eso en esta perspectiva
comenta: “sería necesario también profundizar en la dimensión
de reconciliación ya presente en la celebración eucarística (cf.
CCC 1436), en concreto en el rito penitencial, para que se
puedan vivir verdaderos momentos de reconciliación en la misma. Las celebraciones penitenciales no sacramentales, mencionadas
en el ritual del sacramento de la Penitencia y de la
Reconciliación, pueden despertar el sentido de pecado y formar
un espíritu de penitencia y de comunión en las comunidades
cristianas, preparando así los corazones a la celebración del
sacramento”
En la
proposición 10 se hace una clara mención a la función de la
dignidad de la Palabra dentro de la celebración de la comunidad
cristiana. Por eso el Sínodo exhorta de forma contundente: Hay que vigilar para que la liturgia de la Palabra,
organizada bajo el seguimiento de un diácono o de un responsable
de la comunidad al que la autoridad competente ha confiado este
ministerio regularmente, se cumpla según un ritual específico
aprobado a este fin.
En
este sentido, y para evitar abusos litúrgicos que perjudiquen
gravemente el sentido y dignidad del sacramento, el Sínodo y ya
en su momento el Concilio, determinaron especificar una
preparación necesaria y concreta para poder ejercer ciertos
ministerios, como el del lectorado. Ministerios que el
Neocatecumenado observa y que ejercen hermanos de la comunidad
que se consideran aptos por si virtud y carisma para la
realización del mismo. “Conviene por tanto que las Lecturas
sean proclamadas con cuidado, si es posible por lectores
instituidos” ha especificado el Sínodo.
Así
mismo en el Camino Neocatecumenal, desde sus inicios, se
practica lo que el Sínodo ha comentado en la proposición 18:
El fiel debe ser ayudado a apreciar los tesoros de la Escritura
en el Leccionario, mediante el desarrollo del apostolado
bíblico, el impulso de grupos parroquiales que preparen la misa
dominical con el estudio orante de las mismas lecturas y
prácticas litúrgicas como el silencio o unas pocas palabras de
introducción que ayuden a una mejor comprensión.
Para apreciar, celebrar y vivir mejor la Eucaristía, hace
falta un conocimiento profundo de las Sagradas Escrituras
proclamadas. «La ignorancia de la Escritura es ignorancia de
Cristo» (Cf. «Dei Verbum» 25). Además el pueblo de Dios debe ser
educado a través de una catequesis fundada en la Palabra de
Dios. Amar, leer, estudiar, meditar y
orar la Palabra de Dios es un fruto precioso de la práctica de
la «lectio divina», de los grupos de estudio y de oración
bíblicos en familia y en las pequeñas comunidades eclesiales.
Este último punto también se desarrolla en las comunidades a
las que se les enseña a escrutar la Escritura, partiendo de la
base de que en la Escritura se encuentra la revelación de
Jesucristo, y que en ellas se descubre el amor del Padre hacia
los hombres. Esta práctica habitual se va acentuando a medida
que el catecúmenos avanza de manera gradual en su itinerario de
maduración en la Fe.
De
igual manera en la misma proposición se hace una referencia
explícita a la mejora de la Oración universal que tiene lugar en
la Eucaristía. En las celebraciones eucarísticas de las
comunidades dichas oraciones brotan de la espontaneidad e
inspiración de un hermano que haya preparado con celo y amor la
liturgia. En esta linea el Sínodo recomienda que “Ha de
buscarse una expresión para la oración de los fieles que se
relacione mejor con la Palabra de Dios, con las necesidades de
la asamblea y más ampliamente con las de toda la humanidad”
En la
proposición 11 que trata la escasez de sacerdotes se especifica
que: no tener miedo de proponer a los jóvenes la
radicalidad del seguimiento de Cristo; sensibilizar a las
familias, que en algunos casos son indiferentes o incluso
contrarias; cultivar la oración por las vocaciones en todas las
comunidades y en todos los ámbitos eclesiales;
Todos
los puntos que el Sínodo recomienda se cumplen, de forma
rigurosa en el Neocatecumenado. Los encuentros vocacionales
anteriores y posteriores a las JMJ, la liturgia doméstica que
tiene lugar el domingo con el rezo de los Laudes y la iniciación
a la oración que se desarrolla como una etapa en el recorrido
catecumenal certifican esta práctica común dentro de las
comunidades. Cabe decir que dichas prácticas son y han sido
verdaderamente eficaces para aumentar el numero de vocaciones no
solo sacerdotales sino también contemplativas.
La
proposición 14 hace una clara referencia a la evangelización y
misión de la Iglesia. El Sínodo literalmente recomienda, la
creación de itinerarios de tipo catecumenal para fortalecer y
desarrollar la Fe de los neófitos y/o de los bautizados que
necesiten profundizar en las riquezas de la Fe: “Con este
objetivo, habrá que desarrollar itinerarios catecumenales bien
inculturados, en los que se sitúe la presentación del contenido
doctrinal y la introducción en la vida espiritual, moral, y en
el compromiso social”
A la
vez recomienda y exhorta al compromiso de toda la comunidad
eclesial en favor de la evangelización de la diócesis y
demarcación parroquial. No como una tarea proselitista o
desesperada sino como necesidad ulterior de llevar el Evangelio,
la Buena Noticia, al hombre destruido y acorralado por las
preocupaciones de la vida: “Todo el pueblo de Dios
--obispos y párrocos, según su responsabilidad específica-- debe
implicarse en esta formación permanente promovida en cada
Iglesia particular, especialmente los fieles que actúan en las
parroquias y en las comunidades, como los catequistas y los
evangelizadores”
Las parroquias y las pequeñas comunidades que forman parte de
ellas deben ser escuelas de mistagogía eucarística. Más que
nunca la Iglesia reconoce a la pequeña comunidad como elemento
fundamental y necesario para la fe de los cristianos. Después de
40 años del nacimiento del Camino Neocatecumenal estas
proposiciones confirman la santidad e idoneidad del carisma
surgido por la gracia del Espíritu Santo como consecuencia del
Concilia Vaticano II. Con casi 20.000 comunidades repartidas por
los cinco continentes el Camino, más que nunca, goza de
vitalidad y eficacia, y de un apoyo por parte de la Santa Sede y
de la Iglesia nunca antes visto. Como si de un reconocimiento a
la labor evangelizadora realizada durante todos estos años el
Sínodo recuerda que “En el marco de la nueva
evangelización, reconocemos la necesidad de desarrollar nuevas
formas de catequesis adecuadas a las diversas situaciones y
culturas”
”La
celebración de la Eucaristía debe promover cada vez más a todos
los niveles la toma de conciencia y la realización de una
«Iglesia familia» a través de la solidaridad, las relaciones
familiares y la comunión entre todos los miembros de la
comunidad”
La proposición 16 recuerda la
importancia de las Catequesis tan olvidadas durante años en la
Iglesia para la maduración de la fe del cristiano. El Camino, un
itinerario que redescubre el catecumenado de la Iglesia
primitiva, pone su centro, como antaño, en la evangelización a
través de la catequización. Por eso el Sínodo recuerda que “La
tradición antigua de la Iglesia recuerda que el camino
cristiano, sin descuidar la comprensión sistemática de los
contenidos de la fe, es experiencia que nace del anuncio, se
profundiza en la catequesis, y encuentra su fuente y su cumbre
en la celebración litúrgica”
Y la
proposición 25 en esta misma línea comenta en uno de los
párrafos: “Para orientar a los fieles sobre el misterio
celebrado, es necesaria una previa catequesis que favorezca su
activa participación impregnada de auténtica piedad”
En el
apartado 23 se propone curiosamente una práctica que se da desde
el principio en las Eucaristías de las comunidades
neocatecumenales y que proviene de la liturgia Ambrosiana:
Adelantar el rito de la paz antes del ofertorio, para darle
mayor importancia y poder cumplir con el precepto evangélico
“ponerse a bien con el hermano antes de ofrecer una oblación a
Dios” El saludo de paz en la santa misa –recuerda
la proposición- es un signo expresivo de gran valor y
profundidad (Cf. Juan 14,27). Sin embargo, en ciertos casos,
asume una dimensión que puede resultar problemática, cuando se
prolonga demasiado o incluso cuando suscita confusión, justo
antes de recibir la Comunión. Quizás sería útil valorar si el
signo de la paz no debería situarse en otro momento de la
celebración, teniendo en cuenta costumbres antiguas y
venerables.
La
proposición 27 clarifica la posición del arte en la Liturgia
cristiana, y ratifica que la Nueva Estética que el Camino
Neocatecumenal ofrece a la Iglesia es válida. "En la historia
de la celebración de la santa misa y de la adoración
eucarística, reviste una función de gran importancia el arte
sagrado en sus diferentes expresiones, empezando por la
arquitectura. Ésta traduce el significado espiritual de los
ritos de la Iglesia en formas comprensibles y concretas, que iluminan la mente, tocan el corazón y forman la voluntad.
Además, el estudio de la historia de la arquitectura litúrgica y
del arte sagrado en general por parte de los laicos,
seminaristas y sobre todo los sacerdotes, puede iluminar la
reflexión teológica, enriquecer la catequesis y despertar ese
gusto por el lenguaje simbólico que facilita la mistagogía
sacramental"
Por último, un conocimiento profundo de las formas que el arte
sagrado ha sabido producir a través de los siglos, puede ayudar
a quienes están llamados a colaborar con los arquitectos y los
artistas a diseñar adecuadamente, al servicio de la vida
eucarística y de las comunidades actuales, tanto los espacios de
celebración como la iconografía.
La última proposición, la 30, trata el tema del “Dia del Señor”. En
la misma “Se propone ayudar a los fieles a considerar como
paradigmática la experiencia de la comunidad primitiva y la de
las generaciones de los primeros siglos. Ofrézcase a los
cristianos la oportunidad, a través de la catequesis y la
predicación, de meditar sobre el «Dies Christi» como día de la
resurrección del Señor y, por ello, como fiesta de liberación,
día regalado para gustar los bienes del Reino de Dios, día de la
alegría por el encuentro con el Viviente, presente entre
nosotros” Se insiste nuevamente en la importancia de la
catequesis para redescubrir la fuerza del sacramento y el día
reservado para el mismo. Esta práctica, que se había, como hemos
dicho, perdido, vuelve a recuperarse en las comunidades, en las
que domingo tras domingo se recuerda la importancia del mismo en
la vida del cristiano.
Auguramos por tanto que el
Día del Señor se convierta también en el día de los cristianos,
respetado por toda la sociedad con el descanso del trabajo.
Que en torno a la celebración eucarística del domingo se
organicen manifestaciones propias de la comunidad cristiana,
como encuentros amistosos, formación de la fe de los niños,
jóvenes y adultos, peregrinaciones, obras de caridad y diversos
momentos de oración.
Por último reconoce la posibilidad de poder celebrar la Eucaristía
el sábado por la noche, como suelen hacerlo las comunidades, que
la viven como si de una Pascua se tratara, esperando en la noche
que Cristo resucite y pase: Aunque el sábado por la tarde
pertenece ya al domingo (primeras vísperas), y está permitido
cumplir el precepto dominical con la misa prefestiva, es
necesario recordar que es el día del domingo en sí mismo el que
merece ser santificado para que no haya «vacío de Dios».
Reportaje de
Camineo.info - por: Jacob Bellido Recoder.
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ENTREVISTA DE CAMINE.INFO A
Don Ángel
Lameri .
(CAMINEO.INFO) - Publicamos, por su
importancia, una entrevista realizada a un profesor de liturgia italiano
a cerca de las adaptaciones litúrgicas del Camino Neocatecumenal
en lo referente a la praxis eucarística.
Don Angel Lameri es docente de Liturgia en el
Pontificio Instituto de música sacra en Roma. A él, ajeno al Camino
Neocatecumenal, se le ha preguntado en lo referente a la liturgia de las
comunidades neocatecumenales y a la carta enviada por la
Congregación para el Culto divino, sobre qué es exactamente lo
que disponen los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia.
Según Lameri todas las adaptaciones tienen una correspondencia en los
libros litúrgicos, tales como el Misal Romano, y en los documentos
Vaticanos. Es decir, lo que las comunidades neocatecumenales
realizan desde hace décadas no solo no son prácticas desviadas o
irreverentes sino que se encuentran descritas como válidas en los
documentos de las distintas Congregaciones Vaticanas y
están avaladas por el reconocimiento explícito de los mismos Papas,
Obispos y Cardenales, especialmente Juan Pablo II que celebró,
en no pocas ocasiones, según dicha praxis.
Según el Camino Neocatecumenal los libros litúrgicos permiten ya –y
desde hace tiempo – que el pan tenga aspecto de pan, y que sea pan ácimo
recién hecho. Por tanto, sostienen que en definitiva no aparece ninguna
variación de su modalidad de celebración porque esta ya está prevista
en los libros litúrgicos ¿es así?
En lo referido al pan ácimo es cierto. Ya la precisión CEI del
Misal de 1983 afirmaba que era posible que el pan ácimo utilizado para
la Eucaristía, en lo referente al sabor y forma, pudiera recalcar lo
propio del pan. En el último Misal, el del 2003, confirma todavía y
acentúa esta disposición. Lo que, sin embargo, pone en evidencia la
Carta de la Congregación para el culto divino no es tanto la forma del
pan, sino la modalidad de su distribución, por lo tanto la recepción en
la boca o sobre la mano, y sobretodo la modalidad para la comunión bajo
la dos especies, la del pan y la del vino.
¿Que prevé el Misal sobre la distribución de la comunión bajo las
dos especies, que es exactamente lo que realizan las comunidades del
Camino?
La última edición del Misal Romano ha ampliado muchísimo la
posibilidad de la comunión bajo las dos especies. Pero también ha
especificado claramente que la comunión debe ser siempre distribuida por
el ministro competente. La descripción práctica es esta: Quien quiera
comulgar va procesionalmente a recibir la Eucaristía, se hace un signo
de veneración antes de recibirla y la recibe, en pie o de rodillas, por
el ministro competente. Bien, es a esto a lo que se refiere la
Congregación en su Carta a los dirigentes del Camino Neocatecumenal.
No al tipo de pan, sobre el cual no hay ningún problema, sino al
modo de recibirlo.
Sobre la distribución del vino las cosas no son ciertamente más
sencillas…
Cierto. Después de diversas tentativas hoy el Misal Romano prevee dos
modalidades para recibir la comunión bajo la especie del vino: la
primera es la “intinción” que consiste en introducir el pan en el cáliz
llevándolo rápidamente a la boca. El segundo modo es el de beber
directamente del cáliz. Naturalmente esta segunda modalidad se usa
cuando hay una asamblea más bien limitada...
Pasemos a otros puntos contenidos en la Carta de la Congregación.
¿Qué prevee el Misal acerca de las moniciones (introducciones a las
lecturas)? ¿Son una práctica extraordinaria?
La verdad es que están permitidas en todo caso. También en una comunidad
parroquial normal las moniciones están consentidas. Su uso no está
limitado a casos excepcionales, a condición de que, naturalmente, sean
breves. El porqué están previstas es fácilmente comprensible:
Especialmente cuando no se da la homilía (por ejemplo durante la
celebración de los días feriales) en presencia de lecturas especialmente
complicadas, como las del Antiguo Testamento, y es claramente
reconocible la necesidad de encuadrar las lecturas con una introducción
que ayude a todos a su comprensión. Que esto pueda tener lugar también
en los días festivos es absolutamente lícito.
Asimismo sobre las resonancias –es decir, breves testimonios de los
fieles antes de la homilía sobre lo que la Palabra les ha suscitado – es
una práctica del todo nueva. ¿Esta prevista en el Misal Romano?
Absolutamente no. En el Misal Romano no aparece nada al respecto.
Es pues ciertamente una práctica nueva. Está concedida en los límite
evidentes de la Carta, que se refiere a otros documentos Vaticanos
Otro punto de la carta es la previsión que una vez al mes las
comunidades neocatecumenales celebren en la Iglesia con toda la
comunidad parroquial. En los libros litúrgicos no aparece nada, imagino,
que prevee la particular modalidad de celebración en casos como este…
Exacto, no hay absolutamente nada. La celebración tipo en estos
casos es siempre la prevista por la asamblea parroquial. Cuando hay un
grupo, asociación, movimiento…participan en la celebración de la Misa
parroquial, siguiendo el rito de manera normal previsto por el Misal.
La Carta de la Congregación invita al Camino a utilizar no solo la
Plegaria Eucarística II sino también todas las otras. El Camino afirma
que ya hacía tiempo que las utilizaba todas. ¿Hay algún motivo por el
cual la plegaria II es preferida sobre el resto?
Independientemente del Camino Neocatecumenal la Plegaria Eucarística
II es la que, por lo general, más se utiliza. El porqué, en términos
prosaicos, es porque es la más corta. Respecto de las otras,
probablemente, deriva de un texto más antiguo, posteriormente
readaptado. Debe, por tanto, su fortuna al hecho de ser la más sencilla
respecto a las otras, y como he dicho, las más corta.
Para resumir ¿es pues justificado el entusiasmo del Camino que
pone en evidencia la aprobación de cinco variaciones muy significativas
de los libros litúrgicos, concesiones de gran relevancia, antes del
reconocimiento de las adaptaciones pastorales más significativas de la
liturgia de las comunidades neocatecumenales?
Se trata indudablemente de adaptaciones, pero atención: sobre el
movimiento del signo de la paz antes del ofertorio – movimiento que de
hecho no está previsto en el Misal Romano, pero que es utilizado, por
ejemplo, en el rito ambrosiano que se celebra en la diócesis de Milán-
todas las otras adaptaciones están incluidas en el ámbito de los libros
litúrgicos vigentes.
La última edición del
Misal Romano, de hecho, trata difusamente en un apropiado y entero
capítulo, de la posibilidad de las adaptaciones litúrgicas,
distinguiendo en tal sentido las que competen al sacerdote, las que
competen al Obispo diocesano y las que competen a la conferencia
episcopal. Por lo tanto no enfatizaré demasiado. Sin embargo es cierto
que aparece un verdadero elemento de novedad –lo cual si es relevante-
que reside en el hecho de que estas no son adaptaciones concedidas –como
ha venido siendo y como todavía lo sigue siendo- a las iglesias locales,
o a petición de las conferencias episcopales, sino por un movimiento, o
mejor por comunidades que viven este particular itinerario de fe que es
el Camino Neocatecumenal. Esto si que es una verdadera novedad.
Extraído
de Camineo.Info
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