HEMOS COLOCADO EN ESTA SECCIÓN LAS ÚLTIMAS DISPOSICIONES SOBRE LA CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA DEL CAMINO NEOCATECUMENAL Y LAS INTERVENCIONES EN EL SÍNODO DE LA EUCARISTÍA, CELEBRADO EN EL 2005.

- I  Disposición de la Congregación para el Culto Divino y para la Disciplina de los Sacramentos
Sobres las celebraciones del Camino Neocatecumenal. 
19 de Diciembre de 1988.

- Texto del Estatuto del Camino Neocatecumenal.  29 de Junio de 2002.

- Intervención de  Kiko Argüello en el Sínodo de la Eucaristía. 
12 de Octubre de 2005.

- Intervención de - S. Em. R. Mons. Zbigniew KIERNIKOWSKI, Obispo de Siedlce (POLONIA).
12 de Octubre de 2005.  

- II Disposición de la Congregación para el Culto Divino y para Disciplina de los Sacramentos
Sobre las celebraciones del Camino Neocatecumenal. (Misiva enviada a Kiko Argüello, Carmen Hernández y P. Mario Pezzi)
1 de Diciembre de 2005.
 

- Reportaje de Camineo.Info. por Jacob Bellido Recoder. 27 de Octubre de 2005.

- Reportaje de Camineo.Info. Entrevista a
Don Ángel Lameri .


 

 

 

 

 

 

De La Congregación Para El Culto Divino y para la Disciplina 
de Los Sacramentos Sobre  las celebraciones del Camino Neocatecumenal.

La Congregación para el Culto Divino y para la Disciplina de los Sacramentos ha recibido muchas consultas, incluso de parte de los obispos sobre la celebración de la Eucaristía en los grupos del llamado "Camino Neocatecumenal". A este respecto, y sin prejuzgar intervenciones posteriores, este dicasterio declara lo siguiente:

1) Las celebraciones de grupos particulares reunidos para una formación
específica que les es propia están previstas en las Instrucciones eucharisticum mysterium, del 25 de mayo núms.27 y 30 (AAS 59.1967, 556-557) y Actio pastoralis del 15 de mayo de 1969 (AAS 61, 1969 806-811).

2) La Congregación permite que de entre las adaptaciones previstas por
la Instrucción Actio pastoralis en los núms.6-11, los grupos de dicho "camino" puedan recibir la comunión bajo las dos especies, siempre con
pan ácimo, y trasladar "ad experimentum" el rito de la paz después de la
plegaria universal.

3) El Ordinario del lugar deberá ser informado habitualmente o "ad casum", del lugar y del tiempo en el que se desarrollen esas celebraciones: estas no se podrán hacer sin su autorización.

Con ocasión de esta declaración, la Congregación reafirma lo que se dice en las Instrucciones antes mencionadas, y de modo especial la recomendación siguiente:

"Se exhorta vivamente a los Pastores de almas a que consideren y
profundicen el valor espiritual y formativo de estas celebraciones. Estas
alcanzan su finalidad sólo si llevan a los participantes a una conciencia
mayor del misterio cristiano, al incremento del culto divino, a la inserción en el conjunto de la comunidad eclesial, y al ejercicio fecundo del apostolado y de la caridad hacia los hermanos" (Actio pastoralis)

 

Desde la Sede de la Congregación para el Culto Divino y para la  Disciplina de los Sacramentos,  19 de diciembre de 1988

EDUARDO Card. MARTINEZ SOMALO
Prefetto

+ VIRGILIO NOÈ          
Arciv. tit. di Voncaria
Secretario.

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 DISPOSICIONES ESTABLECIDAS EN LOS ESTATUTOS “AD EXPERIMENTUM”
DEL CAMINO NEOCATECUMENAL, APROBADOS EL 29 Junio de 2002.
por el Pontificio Consejo para Laicos.

En Relación a la Eucaristía.  
SECCIÓN 2. “Liturgia”

Art. 13
[Eucaristía] 

§ 1. La Eucaristía es esencial al Neocatecumenado, en cuanto catecumenado postbautismal, vivido en pequeña comunidad. La Eucaristía, en efecto, completa la iniciación cristiana.

§ 2. Los neocatecúmenos celebran la Eucaristía en la pequeña comunidad para ser iniciados gradualmente a la plena, consciente y activa participación en los divinos misterios,  también según el ejemplo de Cristo, que en la multiplicación de los panes hizo sentarse a los hombres «en grupos de cincuenta» (Lc 9,14). Esta costumbre, consolidada en la praxis de más de treinta años del Camino, es fecunda en frutos.

§ 3. En consideración también «a específicas exigencias formativas y pastorales, teniendo en cuenta el bien de personas o de grupos, y especialmente los frutos que de ello pueden derivar para toda la comunidad cristiana», la pequeña comunidad neocatecumenal, con la autorización del Obispo diocesano, celebra la Eucaristía dominical, abierta también a otros fieles, después de las primeras vísperas.

§ 4. Cada celebración de la Eucaristía la prepara, cuando es posible bajo la guía del presbítero, un grupo de la comunidad neocatecumenal, por turno, que prepara breves moniciones a las lecturas, escoge los cantos, provee el pan, el vino, las flores, y cuida el decoro y la dignidad de los signos litúrgicos.

EXTRAÍDO DEL TEXTO DEL ESTATUTO.

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INTERVENCIÓN DE KIKO ARGÚELLO
 EN EL SINODO DE LA EUCARISTÍA. 12 de Octubre de 2005.

 

Francisco José GÓMEZ ARGÜELLO WIRTZ, Iniciador del Camino Neocatecumenal (ESPAÑA)

No puedo hacer más que dar testimonio delante de toda esta asamblea de lo que el Señor está obrando. Tengo presente todavía el reciente encuentro de Colonia, donde el Camino ha llevado más de 100.000 jóvenes y donde, como fruto de las Jornadas Mundiales de la Juventud con el Papa Benedicto XVI, en el encuentro vocacional que hicimos el día después, miles de jóvenes se han levantado para entrar en un Seminario y tantas otras chicas para la vida contemplativa y de adoración.


¿Cómo ha sido posible este evento? Lo ha dicho el Papa en Colonia: “Formad comunidades basadas en la Fe, que recorran un itinerario hacia Cristo, en comunión con el Papa y con los Obispos”  

Es impresionante pensar que detrás de cada uno de estos jóvenes hay una pequeña comunidad en la parroquia, con la que están recorriendo un camino de iniciación cristiana en la que la Eucaristía, celebrada en la propia comunidad, es fundamental para madurar su fe y su vocación. 

Muchos de estos jóvenes provienen de familias reconstruidas y tantos otros eran alejados de la Iglesia. Han visto los signos de la fe en comunidades vivas. Han recibido el anuncio del Kerygma en las catequesis y han iniciado un catecumenado postbautismal  de redescubrimiento del Bautismo, en cuyo centro está la Vigilia Pascual que canta y realiza el misterio de nuestra salvación.

Dado que la Eucaristía, Pascua de la semana, alimenta la vida cristiana, debemos preguntarnos hoy: ¿Qué es la vida cristiana? ¿Qué anuncia la Iglesia? Que Dios ha enviado a su Hijo al mundo para hacer pasar la humanidad de este mundo al Cielo, de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida. ¡Cristo ha resucitado, proclama la Iglesia! Cristo ha vencido la muerte y vive resucitado en los cristianos. ¿Cómo podemos llevar al mundo esta noticia? Dice San Pablo: “Llevando siempre en nuestro cuerpo el morir de Jesús para que se manifieste en nuestro cuerpo que está Resucitado, de modo que cuando nosotros morimos el mundo recibe la vida” (2 Cor. 4, 10.12)

He aquí el dinamismo de la Pascua que alimenta nuestra fe: Necesitamos que Cristo se nos de en la Eucaristía, su morir por nosotros en el pan partido, en su sangre derramada, para poder mostrar su resurrección, su vida inmortal al mundo.

 

KIKO ARGÜELLO

12  de octubre de 2005 - Ciudad del Vaticano

 

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INTERVENCIÓN DE  S. Em. R. Mons. Zbigniew KIERNIKOWSKI, Obispo de Siedlce (POLONIA)
EN EL SINODO DE LOS OBISPOS SOBRE LA EUCARISTÍA. 12 de Ocubre de 2005.


1. Los signos litúrgicos y el peligro de abusos: uno espectro muy amplio
La liturgia se cumple a través del lenguaje de los signos (IL 58) aunque es la obra de Dios (IL 42). No hay signo más elocuente que el hecho de partir el pan -cuerpo de Cristo- y dividirlo para comunicar en la realidad. Cuando en la liturgia se hace bien este gesto - naturalmente tras una adecuada catequesis - habla directamente a quien participa en ella de un modo actual y actualizador.
Se notan varios abusos en la celebración eucarística, especialmente cuando falta o no es suficiente el respeto hacia la Eucaristía. Pero planteo una pregunta: ¿no constituye acaso un abuso cada error en el lenguaje de los signos, cuando se quita a los participantes en la Eucaristía la posibilidad de que el Misterio penetre en su vida, rompiendo el yugo del hombre viejo? ¿No es aún más evidente esto cuando no se da el cáliz para beber de él?
Dado que he vivido la experiencia del camino neocatecumenal - desde el principio al fin - puedo dar testimonio de que la celebración que se hace poniendo atención en la Palabra y en los signos, especialmente la fracción del Pan y la participación del Cáliz, hace milagros. He visto a muchas personas reconciliarse con su historia, la reunificación de los matrimonios en crisis, muchos cónyuges abiertos a la vida para formar familias numerosas, muchos jóvenes que han vuelto a encontrar la orientación en la vida según el Evangelio y muchas vocaciones a la vida consagrada y al sacerdocio. El común denominador de todo esto es la participación en el misterio de la Palabra y del Sacramento celebrado con abundancia de signos.
2. Algunas propuestas
1. Propongo que se asegure la posibilidad de usar plenamente los signos, con el fin de que la liturgia pueda cumplir su carácter y su valor formativo y constitutivo para la vida cristiana.
2. Hay que prestar más atención a la catequesis formativa, en la que no habría que explicar sólo didácticamente los signos, sino que habría que introducir a los fieles o catecúmenos al misterio a través de la mistagogia.
3. Tener cuidado de que no haya abusos, ni en el sentido de la falta de respeto y de distracciones de las que se habla a menudo, como tampoco en el sentido restrictivo, es decir, de descuidar o ignorar lo que expresa la dinámica de la Eucaristía. Especialmente observo:
- Es bueno acentuar el carácter y el valor del sacrificio en la Eucaristía, pero es malo -y es un abuso, en el sentido de falta- que se infravalore y no se haga presente el aspecto del banquete que comunica y pone en comunión, es decir, crea el Cuerpo.
- Es bueno subrayar el aspecto de la presencia real, pero es malo -y es un abuso de omisión- cuando a causa del respeto -quizás malentendido a veces-, no se usan los signos como, por ejemplo, la materia del pan que debería tener aspecto de alimento (ut cibus appareat IGMR 321) y no se concede beber el cáliz cuando esto es posible (y es recomendable por dilucidiorem signi sacramentalis formam - IGMR 14, 281).
- Es bueno valorar el momento de la consagración, pero es malo -y es también un abuso- que falte una buena expresión de la doxología que a veces en las celebraciones incluso pasa casi inadvertida; como también la respuesta de la asamblea, es decir, la aclamación “Amén”.
- Es igualmente malo -y es también un abuso- que no se prepare y no se haga bien una parte tan esencial de la Eucaristía como es la liturgia de la Palabra.
- Además, es seguramente malo, desde el punto de vista pastoral y eclesial, no valorar el papel de la asamblea, especialmente en la Eucaristía dominical, y es únicamente el sacerdote quien “dice la misa” - como si hiciera un servicio a un grupo o incluso a alguna persona según las intenciones privadas pagadas previamente.

 

 

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II Disposición de la Congregación para el Culto Divino y
para Disciplina de los Sacramentos
Sobre las celebraciones del Camino Neocatecumenal.
(Misiva enviada a Kiko Argüello, Carmen Hernández y P. Mario Pezzi)
 

 

Ciudad del Vaticano, 1 de diciembre de 2005

Señor Kiko Argüello,
señora Carmen Hernández
y reverendísimo padre Mario Pezzi:

Como resultado del diálogo llevado a cabo con esta Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos sobre la celebración de la santísima Eucaristía en las comunidades del Camino Neocatecumenal, en línea con las orientaciones que se desprendieron en el pasado encuentro con ustedes el pasado 11 de noviembre, les comunico la decisión del Santo Padre.

En la celebración de la santa misa, el Camino Neocatecumenal aceptará y seguirá los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia, sin omitir ni añadir nada. Además, sobre algunos elementos se subrayan las indicaciones y precisiones que siguen a continuación:

1. El domingo es el «Dies Domini», como ha querido ilustrar el siervo de Dios, el Papa Juan Pablo II, en la carta apostólica sobre el Día del Señor. Por eso el Camino Neocatecumenal debe dialogar con el obispo diocesano para que se refleje también en el contexto de las celebraciones litúrgicas el testimonio de la integración en la parroquia de las comunidades del Camino Neocatecumenal. Al menos un domingo al mes las comunidades del Camino Neocatecumenal deben por tanto participar de la santa misa junto con la comunidad parroquial.

2. Sobre las eventuales moniciones previas a las lecturas deben ser breves. Es además fundamental atenerse a lo dispuesto en la «Institutio Generalis Missalis Romani» (nn. 105 e 128) y en los «Praenotanda» del «Ordo Lectionum Missae» (nn. 15, 19, 38, 42).

3. La homilía, por su importancia y naturaleza, queda reservada al sacerdote o al diácono (Cf. Código de Derecho Canónico., can. 767 § 1). Sobre las intervenciones ocasionales de testimonio por parte de los fieles laicos, sirvan los espacios y modos indicados en la instrucción interdicasterial «Ecclesiae de Mysterio», aprobada de manera específica por el Papa Juan Pablo II y publicada el 15 de agosto de 1997. En tal documento, en el artículo 3, §§ 2 e 3, se lee:

§ 2 - «Es lícita la propuesta de una breve explicación que favorezca la mayor comprensión de la liturgia que es celebrada, y también, excepcionalmente, cualquier eventual testimonio siempre adecuado a las normas litúrgicas y ofrecido con ocasión de la liturgia eucarística celebrada en jornadas particulares (jornada del seminario, o del enfermo…etc.) si es considerado objetivamente conveniente, como ilustrativa de la homilía regularmente pronunciada por el sacerdote celebrante. Esta explicación y testimonios no deben asumir características tales que puedan confundirlos con la homilía».

§3 - «La posibilidad del 'diálogo' en la homilía (cfr. «Directorium de Missis cum Pueris», n. 48) puede ser, en alguna ocasión, utilizada por el ministro celebrante como medio expositivo, con el que no se delega a otros el deber de la predicación».

Debe tenerse en cuenta además de forma atenta todo lo expuesto en la Instrucción «Redemptionis Sacramentum», n. 74.

4. Sobre el intercambio de la paz, se concede que el Camino Neocatecumenal pueda continuar con la excepción ya concedida, hasta una ulterior disposición.

5. Sobre el modo de recibir la Santa Comunión, se da al Camino Neocatecumenal un tiempo de transición (no más de dos años) para pasar del modo actual de recibir la Santa Comunión en sus comunidades (sentados, alrededor de una mesa preparada en el centro de la Iglesia en lugar del altar dedicado en el presbiterio) al modo normal para toda la Iglesia de recibir la Santa Comunión. Esto significa que el Camino Neocatecumenal debe caminar hacia el modo previsto en los libros litúrgicos para la distribución del Cuerpo y de la Sangre de Cristo.

6. El Camino Neocatecumenal debe utilizar también las otras plegarias eucarísticas contenidas en el Misal, y no únicamente la plegaria eucarística II.

En definitiva, el Camino Neocatecumenal, en la celebración de la santa misa, debe seguir los libros litúrgicos aprobados, teniendo presente todo lo expuesto en los números 1, 2, 3, 4, 5 y 6.

Agradeciendo al Señor los frutos y bienes otorgados a la Iglesia gracias a las múltiples actividades del Camino Neocatecumenal, aprovecho la ocasión para ofrecer distintos saludos.

+ Francis Card. Arinze Prefecto
Congregatio de Cultu Divino et Disciplina Sacramentorum


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Artículo de Camineo. Info sobre las propuestas del Sinodo de Obispos sobre la Eucaristía y las
Celebraciones en el Camino Neocatecumenal. 27 de Octubre de 2005.


(CAMINEO.INFO) - El primer Sínodo de Obispos finalizó hace una semana con el objetivo cumplido. Resolver y tratar un tema esencial en la Iglesia: La Eucaristía. Después de las intervenciones de los Padres Sinodales y demás representantes se ha elaborado un escrito con treinta proposiciones que recogen a modo de resumen el resultado del Sínodo.

 

Por la importancia que tiene para las comunidades neocatecumenales, y para que no pase inadvertido, hemos seleccionado los puntos en los que se ratifica la labor del Neocatecumenado como esencial para la Iglesia y comentamos la idoneidad del mismo para hacer frente al secularismo de la sociedad y la falta de una liturgia viva y eficaz en la mayor parte de celebraciones dominicales.


En la proposición 3 se recuerda que la Eucaristía, tal y como se explica en las Catequesis de inicio del Camino Neocatecumenal, tiene una importante connotación Pascual, puesto que la misma deriva de la tradición hebrea de la fiesta del Pésaj, en la que el pueblo judío celebra la salida de la esclavitud de Egipto y el paso por el Mar rojo. “Al instituir la Eucaristía –recuerda el Sínodo- , Jesús creó una novedad radical: cumplió en sí mismo la nueva y eterna alianza. Jesús inscribe, en el contexto de la cena ritual judía, que concentra en el memorial el acontecimiento pasado de la liberación de Egipto, su importancia presente y la promesa futura, su entrega total. El verdadero Cordero inmolado se sacrificó de una vez por todas en el misterio pascual y es capaz de liberar para siempre al hombre del pecado y de las tinieblas de la muerte. El Señor mismo nos ofreció los elementos esenciales del culto nuevo”

En la celebración de la Eucaristía, Jesús, sustancialmente presente, nos introduce mediante su Espíritu en la pascua: pasamos de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad, de la tristeza a la alegría. La celebración de la Eucaristía refuerza en nosotros este dinamismo pascual y consolida nuestra identidad. La Eucaristía, como misterio pascual es prenda de la gloria futura y de ella nace ya la transformación escatológica del mundo. Celebrando la Eucaristía, anticipamos esta alegría en la gran comunión de los santos.

En la proposición 7 se hace una clara referencia a la necesidad de unir el sacramento eucarístico con el de la Reconciliación. Práctica perdida prácticamente en la Iglesia, el Neocatecumenado recupera de forma gradual, mediante celebraciones penitenciales comunitarias ante los tiempos litúrgicos más importantes (adviento, Cuaresma, Pascua…) este sacramento fundamental para la maduración de la fe en el cristiano. No se puede acceder a la comunión sin estar en gracia. Esta premisa, olvidada por numerosos cristianos, es cultivada en las comunidades a fin de que puedan experimentar seguidamente  en la Eucaristía el paso de la muerte a la vida. El Sínodo por eso en esta perspectiva comenta: “sería necesario también profundizar en la dimensión de reconciliación ya presente en la celebración eucarística (cf. CCC 1436), en concreto en el rito penitencial, para que se puedan vivir verdaderos momentos de reconciliación en la misma. Las celebraciones penitenciales no sacramentales, mencionadas en el ritual del sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación, pueden despertar el sentido de pecado y formar un espíritu de penitencia y de comunión en las comunidades cristianas, preparando así los corazones a la celebración del sacramento”

En la proposición 10 se hace una clara mención a la función de la dignidad de la Palabra dentro de la celebración de la comunidad cristiana. Por eso el Sínodo exhorta de forma contundente: Hay que vigilar para que la liturgia de la Palabra, organizada bajo el seguimiento de un diácono o de un responsable de la comunidad al que la autoridad competente ha confiado este ministerio regularmente, se cumpla según un ritual específico aprobado a este fin.

En este sentido, y para evitar abusos litúrgicos que perjudiquen gravemente el sentido y dignidad del sacramento, el Sínodo y ya en su momento el Concilio, determinaron especificar una preparación necesaria y concreta para poder ejercer ciertos ministerios, como el del lectorado. Ministerios que el Neocatecumenado observa y que ejercen hermanos de la comunidad que se consideran aptos por si virtud y carisma para la realización del mismo. “Conviene por tanto que las Lecturas sean proclamadas con cuidado, si es posible por lectores instituidos”  ha especificado el Sínodo.

Así mismo en el Camino Neocatecumenal, desde sus inicios, se practica lo que el Sínodo ha comentado en la proposición 18: El fiel debe ser ayudado a apreciar los tesoros de la Escritura en el Leccionario, mediante el desarrollo del apostolado bíblico, el impulso de grupos parroquiales que preparen la misa dominical con el estudio orante de las mismas lecturas y prácticas litúrgicas como el silencio o unas pocas palabras de introducción que ayuden a una mejor comprensión.

Para apreciar, celebrar y vivir mejor la Eucaristía, hace falta un conocimiento profundo de las Sagradas Escrituras proclamadas. «La ignorancia de la Escritura es ignorancia de Cristo» (Cf. «Dei Verbum» 25). Además el pueblo de Dios debe ser educado a través de una catequesis fundada en la Palabra de Dios. Amar, leer, estudiar, meditar y orar la Palabra de Dios es un fruto precioso de la práctica de la «lectio divina», de los grupos de estudio y de oración bíblicos en familia y en las pequeñas comunidades eclesiales. Este último punto también se desarrolla en las comunidades a las que se les enseña a escrutar la Escritura, partiendo de la base de que en la Escritura se encuentra la revelación de Jesucristo, y que en ellas se descubre el amor del Padre hacia los hombres. Esta práctica habitual se va acentuando a medida que el catecúmenos avanza de manera gradual en su itinerario de maduración en la Fe.

De igual manera en la misma proposición se hace una referencia explícita a la mejora de la Oración universal que tiene lugar en la Eucaristía. En las celebraciones eucarísticas de las comunidades dichas oraciones brotan de la espontaneidad e inspiración de un hermano que haya preparado con celo y amor la liturgia. En esta linea el Sínodo recomienda que “Ha de buscarse una expresión para la oración de los fieles que se relacione mejor con la Palabra de Dios, con las necesidades de la asamblea y más ampliamente con las de toda la humanidad”

En la proposición 11 que trata la escasez de sacerdotes se especifica que:  no tener miedo de proponer a los jóvenes la radicalidad del seguimiento de Cristo; sensibilizar a las familias, que en algunos casos son indiferentes o incluso contrarias; cultivar la oración por las vocaciones en todas las comunidades y en todos los ámbitos eclesiales;

Todos los puntos que el Sínodo recomienda se cumplen, de forma rigurosa en el Neocatecumenado. Los encuentros vocacionales anteriores y posteriores a las JMJ, la liturgia doméstica que tiene lugar el domingo con el rezo de los Laudes y la iniciación a la oración que se desarrolla como una etapa en el recorrido catecumenal certifican esta práctica común dentro de las comunidades. Cabe decir que dichas prácticas son y han sido verdaderamente eficaces para aumentar el numero de vocaciones no solo sacerdotales sino también contemplativas.

La proposición 14 hace una clara referencia a la evangelización y misión de la Iglesia. El Sínodo literalmente recomienda, la creación de itinerarios de tipo catecumenal para fortalecer y desarrollar la Fe de los neófitos y/o de los bautizados que necesiten profundizar en las riquezas de la Fe: “Con este objetivo, habrá que desarrollar itinerarios catecumenales bien inculturados, en los que se sitúe la presentación del contenido doctrinal y la introducción en la vida espiritual, moral, y en el compromiso social”

A la vez recomienda y exhorta al compromiso de toda la comunidad eclesial  en favor de la evangelización de la diócesis y demarcación parroquial. No como una tarea proselitista o desesperada sino como necesidad ulterior de llevar el Evangelio, la Buena Noticia, al hombre destruido y acorralado por las preocupaciones de la vida: “Todo el pueblo de Dios --obispos y párrocos, según su responsabilidad específica-- debe implicarse en esta formación permanente promovida en cada Iglesia particular, especialmente los fieles que actúan en las parroquias y en las comunidades, como los catequistas y los evangelizadores”

Las parroquias y las pequeñas comunidades que forman parte de ellas deben ser escuelas de mistagogía eucarística. Más que nunca la Iglesia reconoce a la pequeña comunidad como elemento fundamental y necesario para la fe de los cristianos. Después de 40 años del nacimiento del Camino Neocatecumenal estas proposiciones confirman la santidad e idoneidad del carisma surgido por la gracia del Espíritu Santo como consecuencia del Concilia Vaticano II. Con casi 20.000 comunidades repartidas por los cinco continentes el Camino, más que nunca, goza de vitalidad y eficacia, y de un apoyo por parte de la Santa Sede y de la Iglesia nunca antes visto. Como si de un reconocimiento a la labor evangelizadora realizada durante todos estos años el Sínodo recuerda que “En el marco de la nueva evangelización, reconocemos la necesidad de desarrollar nuevas formas de catequesis adecuadas a las diversas situaciones y culturas”

”La celebración de la Eucaristía debe promover cada vez más a todos los niveles la toma de conciencia y la realización de una «Iglesia familia» a través de la solidaridad, las relaciones familiares y la comunión entre todos los miembros de la comunidad”

La proposición 16 recuerda la importancia de las Catequesis tan olvidadas durante años en la Iglesia para la maduración de la fe del cristiano. El Camino, un itinerario que redescubre el catecumenado de la Iglesia primitiva, pone su centro, como antaño, en la evangelización a través de la catequización. Por eso el Sínodo recuerda que “La tradición antigua de la Iglesia recuerda que el camino cristiano, sin descuidar la comprensión sistemática de los contenidos de la fe, es experiencia que nace del anuncio, se profundiza en la catequesis, y encuentra su fuente y su cumbre en la celebración litúrgica”

Y la proposición 25 en esta misma línea comenta en uno de los párrafos: “Para orientar a los fieles sobre el misterio celebrado, es necesaria una previa catequesis que favorezca su activa participación impregnada de auténtica piedad”

En el apartado 23 se propone curiosamente una práctica que se da desde el principio en las Eucaristías de las comunidades neocatecumenales y que proviene de la liturgia Ambrosiana: Adelantar el rito de la paz antes del ofertorio, para darle mayor importancia y poder cumplir con el precepto evangélico  “ponerse a bien con el hermano antes de ofrecer una oblación a Dios”  El saludo de paz en la santa misa –recuerda la proposición- es un signo expresivo de gran valor y profundidad (Cf. Juan 14,27). Sin embargo, en ciertos casos, asume una dimensión que puede resultar problemática, cuando se prolonga demasiado o incluso cuando suscita confusión, justo antes de recibir la Comunión. Quizás sería útil valorar si el signo de la paz no debería situarse en otro momento de la celebración, teniendo en cuenta costumbres antiguas y venerables.

La proposición 27 clarifica la posición del arte en la Liturgia cristiana, y ratifica que la Nueva Estética que el Camino Neocatecumenal ofrece a la Iglesia es válida. "En la historia de la celebración de la santa misa y de la adoración eucarística, reviste una función de gran importancia el arte sagrado en sus diferentes expresiones, empezando por la arquitectura. Ésta traduce el significado espiritual de los ritos de la Iglesia en formas comprensibles y concretas, que iluminan la mente, tocan el corazón y forman la voluntad. Además, el estudio de la historia de la arquitectura litúrgica y del arte sagrado en general por parte de los laicos, seminaristas y sobre todo los sacerdotes, puede iluminar la reflexión teológica, enriquecer la catequesis y despertar ese gusto por el lenguaje simbólico que facilita la mistagogía sacramental"

Por último, un conocimiento profundo de las formas que el arte sagrado ha sabido producir a través de los siglos, puede ayudar a quienes están llamados a colaborar con los arquitectos y los artistas a diseñar adecuadamente, al servicio de la vida eucarística y de las comunidades actuales, tanto los espacios de celebración como la iconografía.

La última proposición, la 30, trata el tema del “Dia del Señor”. En la misma “Se propone ayudar a los fieles a considerar como paradigmática la experiencia de la comunidad primitiva y la de las generaciones de los primeros siglos. Ofrézcase a los cristianos la oportunidad, a través de la catequesis y la predicación, de meditar sobre el «Dies Christi» como día de la resurrección del Señor y, por ello, como fiesta de liberación, día regalado para gustar los bienes del Reino de Dios, día de la alegría por el encuentro con el Viviente, presente entre nosotros”  Se insiste nuevamente en la importancia de la catequesis para redescubrir la fuerza del sacramento y el día reservado para el mismo. Esta práctica, que se había, como hemos dicho, perdido, vuelve a recuperarse en las comunidades, en las que domingo tras domingo se recuerda la importancia del mismo en la vida del cristiano.

Auguramos por tanto que el Día del Señor se convierta también en el día de los cristianos, respetado por toda la sociedad con el descanso del trabajo. Que en torno a la celebración eucarística del domingo se organicen manifestaciones propias de la comunidad cristiana, como encuentros amistosos, formación de la fe de los niños, jóvenes y adultos, peregrinaciones, obras de caridad y diversos momentos de oración.

Por último reconoce la posibilidad de poder celebrar la Eucaristía el sábado por la noche, como suelen hacerlo las comunidades, que la viven como si de una Pascua se tratara, esperando en la noche que Cristo resucite y pase: Aunque el sábado por la tarde pertenece ya al domingo (primeras vísperas), y está permitido cumplir el precepto dominical con la misa prefestiva, es necesario recordar que es el día del domingo en sí mismo el que merece ser santificado para que no haya «vacío de Dios».

Reportaje de Camineo.info - por: Jacob Bellido Recoder.

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ENTREVISTA DE CAMINE.INFO A Don Ángel Lameri .

(CAMINEO.INFO) - Publicamos, por su importancia, una entrevista realizada a un profesor de liturgia italiano a cerca de las adaptaciones litúrgicas del Camino Neocatecumenal en lo referente a la praxis eucarística.

Don Angel Lameri es docente de Liturgia en el Pontificio Instituto de música sacra en Roma. A él, ajeno al Camino Neocatecumenal, se le ha preguntado en lo referente a la liturgia de las comunidades neocatecumenales y a la carta enviada por la Congregación para el Culto divino, sobre qué es exactamente lo que disponen los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia.

Según Lameri todas las adaptaciones tienen una correspondencia en los libros litúrgicos, tales como el Misal Romano, y en los documentos Vaticanos. Es decir, lo que las comunidades neocatecumenales realizan desde hace décadas no solo no son prácticas desviadas o irreverentes sino que se encuentran descritas como válidas en los documentos de las distintas Congregaciones Vaticanas y están avaladas por el reconocimiento explícito de los mismos Papas, Obispos y Cardenales, especialmente Juan Pablo II que celebró, en no pocas ocasiones, según dicha praxis.

Según el Camino Neocatecumenal los libros litúrgicos permiten ya –y desde hace tiempo – que el pan tenga aspecto de pan, y que sea pan ácimo recién hecho. Por tanto, sostienen que en definitiva no aparece ninguna variación de su modalidad de celebración  porque esta ya está prevista en los libros litúrgicos ¿es así?

En lo referido al pan ácimo es cierto. Ya la precisión CEI del Misal de 1983 afirmaba que era posible que el pan ácimo utilizado para la Eucaristía, en lo referente al sabor y forma, pudiera recalcar lo propio del pan. En el último Misal, el del 2003, confirma todavía y acentúa esta disposición. Lo que, sin embargo, pone en evidencia la Carta de la Congregación para el culto divino no es tanto la forma del pan, sino la modalidad de su distribución, por lo tanto la recepción en la boca o sobre la mano, y sobretodo la modalidad para la comunión bajo la dos especies, la del pan y la del vino.

 ¿Que prevé el Misal sobre la distribución de la comunión bajo las dos especies, que es exactamente lo que realizan las comunidades del Camino?

La última edición del Misal Romano ha ampliado muchísimo la posibilidad de la comunión bajo las dos especies. Pero también ha especificado claramente que la comunión debe ser siempre distribuida por el ministro competente. La descripción práctica es esta: Quien quiera comulgar va procesionalmente a recibir la Eucaristía, se hace un signo de veneración antes de recibirla y la recibe, en pie o de rodillas, por el ministro competente. Bien, es a esto a lo que se refiere la Congregación en su Carta a los dirigentes del Camino Neocatecumenal. No al tipo de pan, sobre el cual no hay ningún problema, sino al modo de recibirlo.

Sobre la distribución del vino las cosas no son ciertamente más sencillas…

Cierto. Después de diversas tentativas hoy el Misal Romano prevee dos modalidades para recibir la comunión bajo la especie del vino: la primera es la “intinción” que consiste en introducir el pan en el cáliz llevándolo rápidamente a la boca. El segundo modo es el de beber directamente del cáliz. Naturalmente esta segunda modalidad se usa cuando hay una asamblea más bien limitada...

Pasemos a otros puntos contenidos en la Carta de la Congregación. ¿Qué prevee el Misal acerca de las moniciones (introducciones a las lecturas)? ¿Son una práctica extraordinaria?
La verdad es que están permitidas en todo caso. También en una comunidad parroquial normal las moniciones están consentidas
. Su uso no está limitado a casos excepcionales, a condición de que, naturalmente, sean breves. El porqué están previstas es fácilmente comprensible: Especialmente cuando no se da la homilía (por ejemplo durante la celebración de los días feriales) en presencia de lecturas especialmente complicadas, como las del Antiguo Testamento, y es claramente reconocible la necesidad de encuadrar las lecturas con una introducción que ayude a todos a su comprensión. Que esto pueda tener lugar también en los días festivos es absolutamente lícito.

Asimismo sobre las resonancias –es decir, breves testimonios de los fieles antes de la homilía sobre lo que la Palabra les ha suscitado – es una práctica del todo nueva. ¿Esta prevista en el Misal Romano? 
Absolutamente no. En el Misal Romano no aparece nada al respecto. Es pues ciertamente una práctica nueva. Está concedida en los límite evidentes de la Carta, que se refiere a otros documentos Vaticanos


Otro punto de la carta es la previsión que una vez al mes las comunidades neocatecumenales celebren en la Iglesia con toda la comunidad parroquial. En los libros litúrgicos no aparece nada, imagino, que prevee la particular modalidad de celebración en casos como este…
Exacto, no hay absolutamente nada. La celebración tipo en estos casos es siempre la prevista por la asamblea parroquial. Cuando hay un grupo, asociación, movimiento…participan en la celebración de la Misa parroquial, siguiendo el rito de manera normal previsto por el Misal.


La Carta de la Congregación invita al Camino a utilizar no solo la Plegaria Eucarística  II sino también todas las otras. El Camino afirma que ya hacía tiempo que las utilizaba todas. ¿Hay algún motivo por el cual la plegaria II es preferida sobre el resto?
Independientemente del Camino Neocatecumenal la Plegaria Eucarística II es la que, por lo general, más se utiliza. El porqué, en términos prosaicos, es porque es la más corta. Respecto de las otras, probablemente, deriva de un texto más antiguo, posteriormente readaptado. Debe, por tanto, su fortuna al hecho de ser la más sencilla respecto a las otras, y como he dicho, las más corta.


Para resumir ¿es pues justificado el entusiasmo del Camino que pone en evidencia la aprobación de cinco variaciones muy significativas de los libros litúrgicos, concesiones de gran relevancia, antes del reconocimiento de las adaptaciones pastorales más significativas de la liturgia de las comunidades neocatecumenales?
Se trata indudablemente de adaptaciones, pero atención: sobre el movimiento del signo de la paz antes del ofertorio – movimiento que de hecho no está previsto en el Misal Romano, pero que es utilizado, por ejemplo, en el rito ambrosiano que se celebra en la diócesis de Milán- todas las otras adaptaciones están incluidas en el ámbito de los libros litúrgicos vigentes.

La última edición del Misal Romano, de hecho, trata difusamente en un apropiado y entero capítulo, de la posibilidad de las adaptaciones litúrgicas, distinguiendo en tal sentido las que competen al sacerdote, las que competen al Obispo diocesano y las que competen a la conferencia episcopal. Por lo tanto no enfatizaré demasiado. Sin embargo es cierto que aparece un verdadero elemento de novedad –lo cual si es relevante- que reside en el hecho de que estas no son adaptaciones concedidas –como ha venido siendo y como todavía lo sigue siendo- a las iglesias locales, o a petición de las conferencias episcopales, sino por un movimiento, o mejor por comunidades que viven este particular itinerario de fe que es el Camino Neocatecumenal. Esto si que es una verdadera novedad.

 Extraído de Camineo.Info

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