Ponencias.
 

Día 1. "Eucaristía Fuente y Culmen de la Vida Cristiana"  Exmo. Card. Oscar Andrés Rodríguez Madariaga.  V Arzobispo de Tegucigalpa y Presidente del CELAM.  Fecha: Jueves, 24 de Julio de 1997.       Download PDF  Documento Word


Queridos amigos con un especial cariño he venido a esta ciudad de Maracaibo, invitado por un gran amigo monseñor. Ovidio Pérez Morales, compañero de muchas luchas y tareas en el colegio episcopal latinoamericano. Asimismo, saludo a tantos hermanos obispos que conozco, aprecio y admiro y a todos y a cada uno de los participantes de este Congreso Eucarístico,  no me a largo, como quisiera, para entrar de lleno en esta ponencia que me ha permitido, volver a pensar sobre la presencia eucarística de nuestro Señor Jesucristo.

1. INTRODUCCIÓN.

El abordar un tema tan amplio como el que me ha sido encomendado, me obliga a establecer una serie de límites, relaciones y precisiones, porque humanamente no puedo abarcar todo lo que se puede decir sobre la Eucaristía como culmen y fuentes de la vida cristiana.

1.1 LA CONSTITUCIÓN “SACRASONCTUM CONCILIUM”

Como todos recordarán, el primero frutos del Concilio Ecuménico Vaticano II, promulgado junto con el decreto “Inter Mirifica”, al final del segundo período, y el 4 de diciembre de 1963, fue la constitución “Sacrosanctum Concilium” sobre la sagrada liturgia.

En ella al establecer los principios generales para la reforma y fomento de esta actividad central de la vida cristiana, el concilio aunque nos advierte que la liturgia no agotan toda la acción de la Iglesia (Nº 9),  pero que - cito textualmente -“no obstante, la liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde emana toda su fuerza” (Nº 10)

Obviamente, en el capítulo siguiente, la constitución se centra en el sacrosanto misterio de la Eucaristía, “sacramento de Piedad sino de calidad, vínculo de caridad según la conocida expresión de San Agustín - , banquete Pascual, en el cual se come Cristo, el alma se llena de gracias y se nos da una prenda de la gloria venidera”, según nos lo señala la antigua en antífona de la solemnidad del Corpus Christi. (Cf. Nº 47). De ahí  y que con plena lógica teológica podemos decir que si la liturgia es el culmen y la fuente de la vida cristiana, la eucaristía, como centro de toda actividad litúrgica es con mayor razón, o como decimos hace algunos años, cuando estudiábamos latín “a fortiori” hoy, la eucaristía es el culmen y la fuente de toda fuente de vida cristiana.

1.2 LOS CONGRESOS EUCARÍSTICOS INTERNACIONALES XLV Y XLVI.

Por otra parte, este congreso eucarístico no puede dejar de estar en íntima conexión con los acontecimientos más importantes, en el nivel más católico y universal, que se refieren a la Eucaristía. Hablo de los formidables Congresos Eucarístico Internacionales que han contado siempre, desde el de Santa Fé de Bogotá en 1968, con la presencia amorosa de los Santos padres Pablo VI y Juan Pablo II.

En concreto creo que el congreso eucarístico y debe estar conectado, o mejor, debe estar  en sintonía con el congreso Eucaristico de Sevilla en 1993, el acto culmen de la celebración cristiana del V centenario, dedicado bajo el lema” Christusm Lumen Pentium”  (Cristo luz de los pueblos) al tema “Eucaristía y evangelización”.

Asimismo, el congreso eucarístico internacional, que se realizó en Wroclaw,  Polonia, entre el 25 de mayo y el 1 de junio de este año, cuyo tema es “Eucaristía y libertad”

Por tanto, quiero que lo poco que puede decidir sobre la Eucaristía como culmen y  fuente, sea un desarrollo de dimensión e evangelizadora de la Eucaristía, tema admirablemente expuesto por el cardenal María Martini de Milán en el congreso de Sevilla; y sea, a su vez como un anticipo tímido y sencillo el congreso de Wroclaw.

Preciso la Eucaristía, sobre todo como fuente de la vida cristiana, es fundamentalmente evangelizadora y a su vez se convierte en culmen de libertad, siendo, por tanto, fuente de la liberación integral, tan rica esta expresión en resonancias para nuestra tradición latinoamericana.

1.3 ALGUNAS PRESICIONES METODOLÓGICAS PREVIAS.

Hago ahora hora, una especie de paréntesis, para hacer cuatro pequeñas, pero necesarias precisiones metodológicas previas:

1.3.1. Nos centraremos solamente en la Eucaristía y no en la liturgia

1.3.2. Pero, insistiremos en todo lo eucarístico sin reducirnos a sólo la celebración eucarística

1.3.3  Tendremos por tanto, muy en cuenta con el culto eucarístico fuera de la misa

1.3.4   Y sobre todo destacaremos y valorar hemos la religiosidad popular eucarística

Por otra parte quisiera resaltar la íntima relación que tiene  la Eucaristía con el lema y el tema de la cuarta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y su documento final.

Entender hoy y la presencia eucarística de nuestro Señor Jesucristo, es el hace vivo y efectivo el lema tomado de Hebreos; 13,8  “Jesucristo, ayer, hoy y siempre”.

El documento Santo Domingo en su profesión de fe reafirma esta doctrina e insiste en la Eucaristía como sacramento de la amor de Jesús (Nº 6)  y centro de la unidad eclesial como mesa del Señor; afirmó que la unidad de la Iglesia local -  la de esta Iglesia de Maracaibo podríamos decir Hoy -  brota de la Eucaristía. (Discurso Nº 25, citado por nº 55)

En su momento, retornaremos a  algunos puntos específicos que Santo Domingo nos da sobre la revalorización del Eucaristía en el nivel pastoral.

1.5  En el año Cristo de reparación al gran jubileo.

También debo resaltar que al hablar de la Eucaristía en este año, tiene forzosamente una resonancia especial en orden a la preparación del gran jubileo convocado por Juan Pablo II en su carta apostólica “Tertio Millennio Adveniente” ; ya  que este año, como todos ustedes lo recordarán está dedicado a nuestro Señor Jesucristo y qué mejor que centrarnos como lo hacemos en este congreso en su presencia adorable y permanente en la Eucaristía.

1.6  La triple referencia a la vida Cristiana: personal, eclesial, sacramental

Me han pedido que al hablar de la Eucaristía lo haga en relación con la vida cristiana que es una rica y extensa expresión y que aquí metodológicamente la reducimos a sólo tres de sus dimensiones que se entremezclan; ellos son: la vida cristiana personal e insustituible, la vida cristiana eclesial o de la comunidad eclesial y la vida cristiana sacramental, que por una parte es acción eclesial  por otra es experiencia y acción personal.

1.7    el doble por lo de reflexionar: culmen y fuente.

Con toda razón y siguiendo una tradición post conciliar, tendremos dos polos o núcleos de reflexión sobre la eucaristía: el primero en cuanto culmen y el segundo en cuanto a fuente. En  cada uno de ellos trataremos de organizar la reflexión en tres pasos: vida cristiana persona, vida cristiana eclesial y vida cristiana sacramental.

2.1 LA EUCARISTÍA COMO CULMEN.

Quiero comenzar con el aspecto de la Eucaristía como culmen  de la vida cristiana personal y eso lo hago tratando de explicar cómo, para el creyente, cuando se acerca al Señor en la Eucaristía, tiene una experiencia única, personal e insustituible; que si se mide con plena conciencia y con el máximo de fervor en su experiencia plenamente en cristofánica  y como tal es la más alta culmen para y cada uno de las vidas cristianas.

Hay que resaltar que esa experiencia es accesible a todo cristiano, desde el niño que tiernamente recibe la primera comunión, hasta el moribundo que se prepara entrar con el viático a la eternidad.

Esa experiencia universal, a ella puede acceder de desde el más linajudo de los nobles, hasta el más pobre de los pobres; desde científico creyentes en ignorante más craso. Todos, todos sin excepción, pueden, si se preparan convenientemente acceder a esta experiencia, que repito es personal, insustituible, íntima, profundas, adecuada a cada personalidad y rica  muy rica en resonancias.

Esta experiencia puede vivirse como culmen de dos formas que mutuamente se complementa: La comunión sacramental y la visita del Santísimo, las cuales pueden prolongarse, si se quiere, mediante la intercesión eucarística permanente de las jaculatorias, hoy en un cierto desuso. Analicemos estos aspectos que en su conjunto dan el primer sentido de la Eucaristía como culmen de la vida cristiana.

2.1.1 LA COMUNIÓN COMO CONCIENCIA DE UNIÓN PERSONAL.

Debemos ser disciplinado, pero, al mismo tiempo, debemos ser elásticos y comprensivo a muchas y diversas circunstancias de la vida actual. El dar la comunión fuera de misa no es ciertamente un delito y  no podemos exigir más de lo que el ritual pone para este acto. No debemos fomentar esa práctica, pero tampoco podemos desterrarla, ya que,  el  que pide recibir al Señor, fuera de la misa, con una causa justa o plausible, está pidiendo algo legítimo, que es el culmen de su vida cristiana personal.

La experiencia de la Eucaristía como culmen de la vida cristiana personal, tiene una gran ayuda en una práctica que ha disminuido en cuanto a uso, y es la visita al Santísimo. Hay muchas cosas que confabula en contra esas prácticas. Nuestros templos ya no puede estar abierto a toda hora durante el día por el peligro de robo y sacrilegio. Nuestros fieles ya no entran tan frecuentemente a los templos, aunque estén abiertos. La Adoración Perpetua y  la Adoración nocturna, en muchas partes no existe o se han reducido y envejecido, como si fueran sólo un acilo de jubilados, sobrevivientes de un cataclismo. El manual de las indulgencias no es conocido, ni menos apreciado y hace bastante que en nuestra predicación y catequesis no hemos insistido en el valor de la visita y hemos enseñado a nuestros fieles a hacerlas, probablemente porque algunos de nosotros tampoco las realizamos.

Entre las concesiones del manual de indulgencias, figura la 3 que dice así: Se concede indulgencia o parcial al fiel cristiano que visite el Santísimo Sacramento para adorarlo por espacio de media hora por lo menos, la indulgencia será plenaria.

Lo primero que quiero insistir hoy es la recepción frecuente, y se se puede diaria, de la comunión; no como acto  aislado, sino como consecuencia de la participación corriente y plena de todo el sacrificio eucarístico.

Ninguna otra práctica, ninguna otra dimensión, puede compararse a este punto y con el que comulga con plena madurez, tomado plena conciencia de la unión personal con el Sseñor. Se que mi cristifica. Vive en si su experiencia única e insustituible e íntimo que nadie la puede establecer por él.

La tragedia que tenemos es la trivialización de la comunión, es decir a hacerlo en forma mecanizada y superficial, sin hacer un discernimiento interior, ni tener una mínima preparación. Lejos de nosotros cualquier razgo jasenista o pietista. La comunión no es para privilegiados místicos, es para todos nosotros, pecadores, miembros del pueblo de Dios; pero eso no significa que vulgaricemos su recepción y la hagamos como un mero acto ritual, similar, por ejemplo al de darnos la paz.

La Eucaristía exige reverencia profunda, intensa, clara. En cambio, no exige acciones espectaculares, ni gestos complicados. La sencillez, el decoro y el respeto son suficientes. El silencio y el canto nos pueden ayudar y deben combinarse con la actitud interior y sobre todo la participación fervorosa de todo el rito del Eucaristía nos penetra y nos  compenetran con el misterio de la comunión.

Excepcionalmente podemos y algunos casos debemos, aceptar el rito de la comunión fuera de la misa, no sólo dentro de una paraliturgia, sino como un acto privado de recepción del Señor, por quien está impedido o con circunstancias que le han impedido asistir al Eucaristía.

Quisiera, por lo tanto hacer una recomendación pastoral: la de revalorar la importancia de la visita al Santísimo como acto personal de Adoración con el Señor y como reconocimiento, en nuestra vida cristiana personal de que la Eucaristía es nuestro culmen.

Tenemos que ser creativos e ingeniosos y encontrar fórmulas de construcción o remodelación que nos permita, con todas la seguridades posibles, poder acceder a la posibilidad de realizar la Visita, sobre todo en aquellos templos que durante el día, en nuestras grandes ciudades, tienen gran afluencia de fieles.

Asimismo, tenemos que relanzar las antiguas prácticas de la Adoración Perpetua y la adoración nocturna, insistiendo en aspectos que no hemos logrado como la oración infantil y la adoración juvenil. Los grupos de oración y todos los movimientos apostólicos deben revisar su práctica e incluir,  en lugar preferentes, esta dimensión de la visita al Santísimo.

Si queremos que El está ahí y nos llama, no podemos actuar de otra manera.

2.1.3  la intercesión permanente: las jaculatorias eucarísticas.

Desde un ángulo psicológico y con un profundo sentido teológico Cristocentrico debemos volver a enseñara nuestros fieles la riqueza del uso consciente y repetidos de las jaculatorias eucarística. Nos podemos despreciar la ayuda de estas pequeñas fórmulas, que interiormente, si es el caso, podemos repetir y repetir, avivando en nuestra intimidad la presencia de Cristo en la Eucaristía.

No conozco si hay en Maracaibo fórmulas propias. El manual de indulgencias y tiene algunos modelos, por vía de ejemplo en la traducción en castellano había popularizado unas expresiones riquísima en resonancias teológicas.

Es decir: “Bendito, alabado y adorado sea el Santísimo Sacramento del altar”  y responder: “bendito y alabado” tiene una densidad y una profundidad mayor que eruditos sermones. Repetir, al momento de la oración post concecratoria de cada una de las dos especies sacramental, la fórmula bíblica del apóstol Santo Tomás: " Señor mío de Dios mío " como suele decirse en el interior del corazón y aún más, puede musitarse, sin que impida después hacer la aclamación  litúrgica.

Por otra parte, las fórmulas de la llamada comunión espiritual pueden que tengan en algunos casos, frase alambicadas, pero pueden también ayudar; y los pastoralistas de la religiosidad popular podrían corregir, modificar, crear nuevas fórmulas. La comunión espiritual goza también de indulgencia (Nº 15) y  podría ayudar a muchos que canónicamente no pueden recibir el Señor en la Eucaristía. Pongo por ejemplo, a los divorciados, vueltos a casar con matrimonio civil, a conservar su devoción eucarística; enseñándoles a acercarse de ese modo al Señor, sin perder la dimensión eucarística como culmen de su propia vida cristiana.

Quiero recordar algunas oraciones Eucarística que tienen también indulgencia y que podemos repetir en cualquier momento, así: " Adoro te devote " en su versión castellana (nº4) “ Alma de  Cristo " (no 10) ; el acto de reparación que comienza: “Dulcísimo Jesús” (Nº 26). la oración que transcribe el mismo Concilio  y que  comienza " Oh sagrado banquete " (No 40)  y el "Tantum Ergo" en su versión castellana (no 52).

2.2 La Eucaristía, la gran experiencia eclesial:

La Eucarística no es sólo el culmen de la vida cristiana personal; es y por muchísimas más razones, el culmen de la vida cristiana eclesial, porque toda la actividad de la iglesia gira el alrededor de un profundo reconocimiento de la resurrección de Cristo con sin la cual "vana sería nuestra fe " de acuerdo con San Pablo y ese reconocimiento se corporaliza o se concretiza en  la presencia de Cristo en la Eucaristía. La iglesia experimental que he está ahí en la sencillez del misterio eucarístico.

Esa experiencia de la Eucaristía como culmen de toda la vida cristiana eclesial, la podemos sintetizar en seis grandes etapas complementarias, y que vamos a analizar con cierta amplitud.

2.2.1 La centralidad litúrgica del triduo Pascual.

Todos sabemos que la vida eclesial tiene, de acuerdo con la pedagogía de la Iglesia un momento culminante en cada año: el triduo Pascual y dentro de él la Eucaristía es la que marca el ritmo y el sentido. Hemos hecho el esfuerzo catequético para que nuestros fieles no se centren su  atención en el viernes Santo sobre todo en las prácticas piadosas del vía crucis y del Santo entierro o Santo sepulcro. Algo se ha logrado en el rescate de la vigilia pascual. Acabo de tener una experiencia de celebración colectiva de la vigilia pascual en el estadio nacional, con la participación de 25 parroquias de la ciudad de Tegucigalpa y creo que fue un éxito, quien tenemos que evaluar.

Pero, volviendo al meollo de la cuestión, debemos recordar que en el triduo sacro lo esencial es la celebración eucarística. El jueves Santo es un día eucarístico y así lo han entendido siempre el pueblo cristiano con la misa de la " Cena del Señor " es modelica y  la adoración del Señor en el monumento, debemos conservarla, renovarla y fortalecer. Me han contado, pero no lo puedo constatar que en los Estados Unidos esta dimensión de Adoración y veneración al Señor en el monumento se ha reducido y disminuido. Un sacerdote amigo que acaba de celebrar en Nueva York me lo contaba con nostalgia de nuestra tradición hispana.

Debemos orientar y purificar nuestras prácticas, pero no podemos dejar de celebrar nuestras horas santas delante del monumento; eso sí con preparación, lecturas bíblicas adecuadas, cantos especiales y una predicación sencilla, pero totalmente eucarística.

El hecho, tan bien pedagógico de que el viernes y sábado Santo son a litúrgicos y en ellos no se celebra en la Eucaristía, por única vez en el año, hay que aprovecharlos para una catequesis sobre el valor central de la Eucaristía y como una preparación para que realmente la liturgia eucarística sea la culminación de la vigilia pascual.

Considero que debemos hace un esfuerzo para que quizá más en este sentido de dolor eucarístico de la pascua, para la cual, con cierta timidez propongo dos prácticas que podrían ayudar, la una tienen una honda raíz en el pensamiento patrístico y en concreto en el de San Cirilo de Jerusalén y es el restablecer, en la semana de pascua las llamadas catequesis mistagogicas y la otra es la de establecer, durante todo el período de pascua la celebración del vía Lucís, equivalente el vía crucis de cuaresma.

Las catequesis mistagogicas, que pueden incorporarse como homilía durante toda la octava de Pascua, deben buscar como deleitarse en el misterio de la Eucaristía y su relación con el bautismo y la confirmación. El váa lucis puede también tener  quince estaciones comenzando con la tumba vacía, y  recorrer las diferentes " apariciones " del señor, para terminar con la ascensión, Pentecostés, la conversión de San Pablo y la décimo quinta estación: Jesús permanece vivo y presente su iglesia en el misterio eucarístico. Obviamente esta última estación delante del Sagrario sería la culminante.

2.2.2   La prolongación eucarística dominical de la pascua.

Por otra parte, no nos debemos cansar de repeitr que la pascua se prolonga durante todo el año, domingo tras domingo, por medio de la Eucaristía dominical. La iglesia ha trasladado muchos solemnidades al dominio para señalar el sentido profundo del día del Señor con el primer día de la semana en sustitución, válida para el que acepte la resurrección, y la sacralidad del sábado. Mucho se ha hecho en este sentido y debemos continuar haciéndolo,n sobre todo insistiendo en que lo central del domingo es la Eucaristía y esto es válido también para aquellos que no pueden celebrarla, pero que al sustituirla por una celebración de la palabra ésta debe incluir la posibilidad a la comunión eucarística como signo de la centralidad del misterio.

Todo lo que hagamos para mejorar la celebración eucarística dominical, bienvenido sea, ya que, coadyuda al reconocimiento de la Eucaristía como culmen de la vida cristiana eclesial.

2.2.3  La apoteosis eucarística tradicional.

Heravey Cox, el conocido teólogo  de la muerte, revisó los conceptos vertidos en " la ciudad secular " cuando escribió " La fiesta de los locos " con en el que, en cierto modo, dado su carácter protestante y securalista, trata de entender la celebración medioeval, conservada en nuestra tradición hispana colonial de la solemnidad del corpus Christi.

Hemos perdido mucho en este terreno. El virus del securalismo y  una especie de  iconoclasta, que pupuló, como la peste en los primeros años de postconcilio restó valor a estas manifestaciones de fe popular, a pesar de los esfuerzos que hizo “Puebla” y que “Santo Domingo” confirma, todavía hay  mucho que hacer para orientar, purificar, para conservar, las auténticas manifestaciones de religiosidad popular.

Los invitó a que hagan el esfuerzo pastoral de ser más creativos en cuanto a la revaloración del corpus con pero traten de conservar el fervor popular del amor a la eucaristía, que la tradición hispana nos legó, ya que esa fiesta es el reconocimiento más hermoso de la Eucaristía como unen de la vida cristiana  eclesial.

2.2.4  Las 40 horas centro de la fiesta patronal.

El reconocimiento de que la Eucaristía es el culmen de la vida cristiana eclesial, tiene normalmente un momento dentro de la vida parroquial y es la celebración solemne de la fiesta patronal con las llamadas: " 40 horas". Lamentablemente en muchas parroquias esto no se hace y es de las tradiciones que debían incrementarse y fortalecerse, de tal manera que en ninguna parroquia dejaré de celebrarse este acto de reconocimiento en la Eucaristía.

Yo, por razones pastorales he trasladado  esta devoción de las 40 horas, en mi Iglesia catedral de la solemnidad de San Miguel arcángel, que es la fiesta titular al  final de cada año, vinculando así todas las parroquias de la ciudad mediante asignación de horas de Adoración. La razón es que en septiembre las fiestas patrias y las fiestas civiles de Tegucigalpa no permitirían que se concentrara toda la tensión en el Santísimo Sacramento,  en cambio el final del año y como espera del nuevo año si ha resultado muy apropiada y  concurrida la celebración de las 40 horas. Perdonen  este paréntesis que puede ayudar a buscar soluciones pastorales cuando se le presentan dificultades o disminuciones en lo que se debe ser el culmen de la vida parroquial La adoración del Señor. Otras ocasiones que son apropiadas para trasladar las fiestas patronales cuando éstas no tienen un día o hay  inconveniente son las solemnidades como la de Cristo Rey o Pentecostés o el domingo de las misiones etc.

2.2.5   La celebración permanente del misterio eucarístico.

En nuestros templos parroquiales y en muchas de nuestras iglesias y capillas no parroquiales se celebra diariamente o veces dentro de la semana la santa misa, La " lectio continua " permite una rica  experiencia bíblica si se orienta así una breve homilía diaria. Las fiestas del santoral, si se explica a los fieles la pequeña historia de cada Santo enriquece la cultura cristiana y ayuda aumentan la fe de nuestros fieles.

Hay que hacer un esfuerzo para dinamizar la misa diaria y facilitar a los fieles el poder acceder a ella en horarios compatibles con su trabajo y sus circunstancias personales. Una razonable coordinación entre las parroquias vecinas, sobre todo si son del mismo arciprestazgo o vicaria, pensando en dar  más posibilidades a los fieles y la conveniente información sobre el horario de misas de los templos vecinos pueden ayudar.

Y esto para que. Para señalar diariamente  que la Eucaristía el culmen de la vida cristiana eclesial. Entre más cristianos que asistan participen en la misa diaria, mejor.

Junto con esto recomiendo a los pastores la ponencia sobre la Eucaristía culmen de la evangelización que el cardenal Martini de Milán pronunciara en el Congreso Eucarístico de Sevilla, sobre todo en el capítulo 2 sobre los " elementos evangelizadores  de la celebración eucarística " siguiendo los " principios y normas para el uso del misal romano ", que se encuentra siempre en los misales  para el altar.

El cardenal Martini hace, además una introducción, y un recorrido paso a paso, desde los ritos iniciales a la conclusión. Este proceso resalta la enorme riqueza de la Eucaristía y diaria, que, vuelvo a repetir, es la celebración permanente del culmen la vida cristiana eclesial.

2.2.6  El reconocimiento expreso del culto Latreútico eucarístico.

Otro noble y venerable tradición que debemos fortalecer, y si es el caso restablecer, es el acto periódico de exposición del Santísimo, con Bendición Solemne. Este implica una catequesis litúrgica para que no se reduzca a un acto un tanto mecánico secundario.

Que hermoso cuando éstas celebración se une a una hora Santa, al rezo de laúdes o vísperas, o porque no al oficio de lectura, si se quiere el rezo solemne del Santo Rosario en ciertas ocasiones. Yo he estado  fomentando estas devociones y apoyando iniciativas como las de una hora santa por las vocaciones el primer jueves de cada mes. Las posibilidades son infinitas y las iniciativas pastorales también, pero el criterio es el de fomentar el reconocimiento expreso de que en el Santísimo Sacramento está Dios mismo, al cual merece tributar auténtico culto de latría.

2.3   La Eucaristía como culmen sacramental.

Casi como una especie de conclusión del primer polo de reflexión que la Eucaristía como culme, quiero precisar la forma sintética la cuádruple valoración de la Eucaristía como el culmen sacramental de la iglesia.

2.3.1  La Eucaristía como la gran celebración sacramental.

Todo lo dicho tiene esta conclusión: la celebración sacramental por excelencia, es la celebración eucarística y en ella debe resplandecía el aspecto que en toda Sacramentología señala. En la Eucaristía ciertamente el misterio Salvador de Dios resplandece en nuestro Señor Jesucristo el " Sacramento " de la Trinidad y muy parcialmente de la convocación que nos hace el padre celestial. En la Eucaristía resplandece la dimensión encarnacional de la palabra que asume nuestra corporalidad y en la Eucaristía resplandece la dimensión redentora del sacrificio de la cruz. No hay acto más trinitario y más Cristológico; de ahí el valor de las múltiples y diversas doxologías que enriquece la celebración de la Eucaristía.

En la Eucaristía resplandece el sentido de la iglesia como Sacramento de Cristo. Nada hay más eclesial que su celebración, de ahí la necesidad de no " privatizar " Las celebraciones eucarística por parte del celebrante; de ahí la necesidad de atacar practicar  las normas jurídicas, aprovechando al máximo la riqueza de sus posibilidades, pero dándole adecuadamente y no cimentando, añadiendo, suprimiendo, cambiando el gusto personal.

En la  Eucaristía reblandece la sacramentalidad de la Iglesia, más que en ninguno de los otros sacramentos, sin que esto signifique detrimento del Bautismo, el cual se plenifica en la Eucaristía.

En síntesis la Eucaristía es la gran celebración sacramental.

2.3.3   La Eucaristía como centro de la iniciación Cristiana.

El rito de la iniciación cristiana de adultos, el llamado RICA señala la centralidad de la Eucaristía en ese proceso y la legalidad pastoral del bautismo de niños nos lleva a valorar cada vez más la preparación conveniente para la primera comunión. Sin que eso signifique un aumento en la edad para recibirla. El niño tan despierto como el de nuestros días con el impacto de los medios de comunicación social, bien puede comprender el valor y sentido de la Eucaristía  si esperara edades avanzadas. Las orientaciones de San Pío X siguen siendo válidas y no hay derecho a privar a los niños de su relación personal e íntima con Cristo. Lo que debe al ocuparnos es cómo transmitir a los niños una auténtica devoción al Santísimo Sacramento pero ese posible para los catequistas hábiles que sean ellos mismos devotos de  la Eucaristía.

2.3.4  Lo que Eucaristía como el camino y el víatico.

Hay que urgir  el cumplimiento de las normas que impiden acercarnos a la eucaristía con limpieza de corazón y repudio al pecado. Se ha introducido en muchas partes una cierta laxitud que menosprecien  el sacramento de la reconciliación. Esto no es válido y la orientación de la Iglesia es muy clara a la luz de los documentos sobre el tema. Falta, eso sí que los sacerdotes valoremos nuestro sacrificio de confesores y que analicemos a nuestros fieles hacia la recepción de la Eucaristía, sin escrúpulo, pero tampoco sin permisividad y complicidad con el pecado.

La Eucaristía es para pecadores,  es para el  camino, es para orientarnos hacia la avidez eterna, de ahí que hay que  fomentar una concesión mecánica, si debemos recordar la necesidad de la previa reconciliación cuando hay conciencia de gravedad en el pecado.

Por otra parte, la eucaristía no es sólo el culmen de la reconciliación con la cual se recuerda en el llamado rito penitencial inicial, sino que está unida en el rito del viático, no sólo con el sacramento de la reconciliación, sino también con el sacramento de la unción de los enfermos, siendo el culmen de los dos Sacramentos.

Por la parte, para la valoración de la unción de los enfermos, cuando se le pueda pastorlamente, conviene  administrarse dentro de la Eucaristía y si esto no es posible, conviene que se una al menos con el rito de la comunión, siempre para señalar el sentido de culmen para toda vida cristiana la recepción del señor.

2.3.4  La Eucaristía como el lugar de la celebración social.

Todos lo sabemos que la administración del Sacramento del orden sagrado se deben realizar dentro de Eucaristía, porque a ella se dirige; asimismo lo conveniente es que la celebración del sacramento del matrimonio normalmente sea tan bien dentro de la Eucaristía, Los sacramentos del Bautismo y la Confirmación, aunque pueden celebrarse fuera de la eucaristía conviene, si es posible, que se refiera, sobre todo si son colectivos que se realicen dentro del Eucaristía.

Más aún, ciertos sacramentales  hace conveniente su celebración dentro del Eucaristía, así la exequias, la consagración de vírgenes, la profesión religiosa etc. lo mismo que la celebración de las bodas de plata o de oro de esposos o de religiosos.

Todo esto son maneras de indicarnos la centralidad de la Eucaristía y su sentido de culmen en toda la vida  Cristiana.

3.  La Eucaristía como fuente.

Hacemos ahora la segunda y última parte de esta ponencia, que va a ser más breve, por cuanto es en cierta manera corolario. Si la Eucaristía es  el culmine la vida cristiana, de ella forzosamente brota  más vida cristiana. Necesariamente el culminen es Fontal.

Sigo con el triple esquema que acabo de usar en la parte primera y decir algunas pequeñas cosas de la Eucaristía como fuente de la vida cristiana personal, de la vida cristiana eclesial, y de la vida cristiana sacramental.

3.1  La Eucaristía fuente de la vida cristiana personal:

El primero de esos aspectos es el de considerar la Eucaristía como la " gran " devoción del cristiano de dónde proceden todas las demás. La Eucaristía es la fuente de toda vida auténticamente devota. No hay posibilidad de vivir cristianamente a plenitud sin la Eucaristía y de ella brotan, por una parte el amor y el estudio de la sagrada Biblia; por otra la profundización vital del misterio de trinitario, Cristológico y  eclesiológico. Ella es de donde dimana la dimensión soteriologica y es la prenda de carácter escatológico que nos  ha dado como arras,. A través del ciclo  triple dominical, junto con otro ciclo de los tiempos fuertes el ciclo doble ferial y las riquezas del santoral, la eucaristía inunda, por así decir, toda la experiencia de vida cristiana personal; y sumergen, a la que participan activa y permanentemente en ella, en todo lo que el cristianismo significa. Es, sin duda, la fuente, jamás exhausta. La fuente multiforme y riquísima de la vida cristiana.

3.1.2  La experiencia Revalorable de la adoración eucarística.

Al mismo tiempo, la fontanidad  de la Eucaristía para posibilitar la libre, personal, diferente y adecuado unidad de cristiano con el Señor; y el, con el Padre y el Espíritu Santo, se realiza en el coloquio interior de oración y adoración delante del Santísimo y a partir de allí mediante  la oración mental, la dedicación, la contemplación y el éxtasis.

Nos hacen falta al suficientes místicos y esto deberían existir como lo más natural y normal de la vida Cristiana si esto no se da es porque se ha dejado de beber del mismo Señor, que nos dijo, que sin EL nada podíamos hacer. Por eso con urgencia necesitábamos revalorar la Adoración eucarística para que en esa intimidad brote el nuevo ardor de la nueva evangelización.

3.1.3  La relación de esa sanación a partir de la Eucaristía.

Nosotros sabemos, por dolorosa experiencia, que nuestra condición de pecadores, aunque radicalmente ha sido vencida en el bautismo, previve en su consecuencia y en la que todos necesitamos sanidad interior. Un gran aporte del movimiento de renovación carismática ha sido precisamente insistir en la necesidad de que todos tenemos la sanidad interior. Lo son los odios y venganzas toda las conscupicencias y todos los pecados causa estragos en nosotros y en la vida eclesial. Ciertamente no surge el cerrarnos; para la fuente de sanidad brota de la Eucaristía. La acción sanado hora del espíritu Santo es la misma acción pneumática, que hacer posible la  epíclesis y permite al que recibe el Señor, avanzar en sus transformaciones en su cristificacion. El que comulga, poco a poco, va haciéndose subir el ideal Paulino de no ser uno mismo, sino Cristo que vive sana en nosotros.

3.1.4  La " presencia " eucarística en el Sagrario.

Si algo hace diferente un templo católico del de otras confesiones cristianas es la "presencia” del Señor en el Sagrario. Esa " presencia " irradia toda actividad a los cristianos que allí se congregan en asamblea.

El problema pastoral gravísimo es el de la opacidad de nuestro Sagrario con en el sentido de olvidar y archivar como un mero dato la presencia eucarística del Señor. Sabemos que está ahí pero procedemos como si no estuviera. Tenemos en nuestra comunidad al mismo Señor y no nos preocupamos de ir a donde el y beber de él en nuestra vida interior. Somos de una en consecuencia y de una miopía que debería avergonzarnos. Muchos cristianos se conforman como con un simulacro de genuflexión con  una venía a medida y hacemos nuestra la presencia de el y por eso mismo de ella no deriva y no vemos  la consecuencia lógica. Somos muchas veces uno miserables pobretones a los pies de un tesoro que está a nuestra disposición. Si queremos que la Eucaristía sea fuente tenemos que revalorar en nuestra vida la experiencia de la presencia de Cristo en el Sagrario. No es que el Señor está sólo necesita de nuestra compañía con es al contrario, que nosotros estamos terriblemente solo y desamparados y lo necesitamos a el.

La letra de la antigua canción eucarística infantil debería cambiarse; no podemos cantar: "vamos niños al Sagrario con que y sus llorando está, debemos decir: " vamos niños al Sagrario, que Jesús esperando está ", para llenarlos, para consolarnos y fortalecer los en nuestra vida.

3.2  La Eucaristía fuente de la vida eclesial.

En este punto quiero resaltar otros cuatro aspectos complementarios:

3.2.1  La Eucaristía como fuente de evangelización:

El  gran aporte del congreso eucarístico de Sevilla es éste, sobre todo por el punto que se refiera a los requisitos para dejarlo pasar la riqueza evangelizadora de la celebración eucarística. Ellos son dos, de acuerdo con el cardenal Martini: 1. Educar a nuestros fieles en los diferentes lenguajes de la celebración eucarística bíblico, eucológico, ritual, simbólico, gestual, y icónico etc): Educar en la participación para que se establezca una verdadera cooperación ministerial madura, amplia y pluralista.

La evangelización brota del Eucaristía dentro de un triple proceso que comienza con las catequesis, entendida como evangelización para la Eucaristía; continua en la celebración, entendida como la realización dentro del Eucaristía y concluye en el compromiso, entendido como la agilización de pues de la Eucaristía.

El contenido evangelizador brota de lo carestía es, en primer lugar la manifestación del misterio trinitario; para seguir inmediatamente la manifestación de la liberación pascua al; pasando por la dimensión sacrificios al redentora; todo lo cual consolida la unidad eclesial; exige, celebra idealiza la reconciliación; aumenta el convivio para perla justicia y de aliento a la admisión celestial, " fuente y fuerza para la misión ", de acuerdo con la encíclica "Redempotris Misio " de Juan Pablo II.

3.2.3  La Eucaristía de dónde brota la unidad de la iglesia.

La división de la Iglesia es el  gran obstáculo. "No obstante esta limitación la iglesia se siente obligada a celebrar constantemente la Eucaristía, porque en ella encuentra el mismo tiempo su identidad y su verdad, su anuncio de unidad y  de su denuncia profética de división, así como también su posibilidad de edificación en la comunión eclesial con ella.

El Cuerpo eclesial y cuerpo carismático aparecen vinculados en el nuevo testamento. Eucaristía y comunión eclesial se exige y   corresponden mutuamente. Esta unidad confesada y  celebrara clama por una realización más plena y ecuménica. En la que la Eucaristía sea en  verdad el lugar de comunión y edificación de todos en el mismo cuerpo de Cristo.

3.2.4  La Eucaristía como fuente de liberación.

El congreso eucarístico internacional que se realizó hace un mes en   Wroclaw  va a insistir en esta dimensión, partiendo de la dura experiencia vivida en la iglesia de Europa oriental durante  el largo régimen comunista, sucesor en muchos de esos países de la dictadura nazi.

La Eucaristía nos hace libres porque en Cristo ha querido conservarse en ella como nuestro redentor liberador. Cristo se nos ofrece libremente en el pan eucarístico y  el anunciar la eucaristía signifique evangelizar la libertad. La adoración eucarística y valoración por la libertad.

En la adoración eucarística se encuentran dos libertades, la infinita de Dios en Cristo que se ofrece asimismo y la finitud del hombre que se acerca.

Delante del Santísimo se puede realizar este encuentro esencial con Cristo, " por encima de la apariencia y de la superficialidad en la que a veces vivimos".

Para nosotros en América latina tiene una especial resonancia este aspecto, porque la auténtica teología de la liberación, querida y estimulada por el Santo padre en sus Cartas a los episcopados de Brasil y de Perú, y desarrollada de acuerdo con las dos instrucciones de la congregación de la Doctrina de la Fe, siempre entiende que es de la Eucaristía dónde brota la liberación integral.

3.2.4  La importancia de la " Statio Orbis"  (Los C.E.I)

Concluyo esta parte, señalando que la Iglesia  cada cuatro años profundiza la fontanidad de la eucaristía con los congresos eucarístico internacionales. Este es un proceso de continuo "Aggiornamento" y permite enriquecernos con el estudio de diversos aspectos de la eucaristía.

Cada  "Statio Orbis", permite reconocer el sentido de la Eucaristía y debe iluminar con el esplendor de la verdad eucarística a todas las naciones de la tierra y especialmente las de nuestra América latina. Nos permite a todos vivir el sentido de la verdadera catolicidad y poco a poco también la ecumenicidad.

3.3  La Eucaristía fuente de la vida sacramental.

Ahora para concluir, sólo quiero señalar, a manera de síntesis dos grandes aspiraciones, que no puede explicar, porque sería repetir. Ellas son:

3.3.1   La Eucaristía como el " gran " Sacramento eclesial.

No hay nada que pueda compararse con la carestía, en ella se concentra la dimensión sacramental, es decir salvadora de la iglesia.

Así como Cristo es el  sacramento del padre, la Iglesia es el  Sacramento de Cristo, la eucaristía es el sacramento de la iglesia y en relación con ella todo lo sacramentos tienen su más profundo significado, por eso la eucaristía es el  " gran " Sacramento, el Santísimo Sacramento.

3.3.2  La Eucaristía como fuente de la mistagogia sacramental.

Es el la Eucaristía en donde se pueden " gozar " profundamente el misterio. Tenemos que aprender mucho de los venerables mitos orientales unidos a Roma sobre la eucaristía como fuente de la mistagogia  sacramental y el tiempo de pascua  especialmente para profundizar  en este aspecto.

4.  Conclusión.

Voy a terminar con dos jaculatorias dirigidas al Santísimo Sacramento " mi dulce amor y Consuelo, quien te amara tanto de amor muriera " y " bendito, alabado y adorado sea el Santísimo Sacramento del altar".

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